NO SE PERMITE NINGÚN SUSTITUTO

Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano. Gálatas 2:21

El periódico de ayer informó que una fábrica de productos con queso fue multada porque usa aceite vegetal en lugar de crema de leche en sus productos. La compañía hace creer también que el queso que usa es queso real, pero no lo es.

La Administración de Alimentos y Drogas de este país siempre está atenta, en la detección de esos cambios. Con frecuencia, las papilas gustativas de las personas notan también la diferencia. Es lamentable que eso no ocurra cuando se trata de la salvación. Uno de los ataques más efectivos de Satanás en contra del cristianismo es engañar a las personas haciéndoles pensar que pueden sustituir a Cristo para la obra de la salvación. Cuando las personas confían en sus propios esfuerzos para satisfacer el hambre por el cielo, Satanás las tiene en sus garras y de camino al infierno.

Jesús dijo, sobre el pago de los pecados en la cruz: “Todo está consumado”. El pecador dice, erróneamente: “Yo tengo que añadir, que aportar algo con mis propias obras”. Jesús le dice al pecador arrepentido: “Ve en paz”; el pecador insiste neciamente: “¿Cómo puedo tener paz, cuando no sé si mis obras han hecho lo necesario para salvarme?” Jesús le dice al creyente moribundo: “Hoy vas a estar conmigo en el paraíso”; el pecador se pregunta con ansiedad: “¿Son suficientes mis esfuerzos para ayudar a mantener abierta la puerta del cielo?”

Comienzo a entender por qué Pablo afirma que “si yo trato de sustituir con mis propias obras, totalmente o en parte, la obra de salvación hecha y terminada por Cristo, Cristo habría muerto en vano”.

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Oración:

Te pido, Señor, que me libres de ese pensamiento falso y fatal; que pongas el fundamento de mi fe solamente en la obra de Jesús. Amén.