GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS

Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:

«Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»

—Lucas 2:10-14

José y María tenían muy buenas razones para guardar mucha discreción respecto al niño que iba a nacer. Por eso muy pocas personas sabían que ése no era un embarazo común y corriente. Sin embargo Dios tenía mejores razones para hacer de este acontecimiento el evento más conocido de la historia. Comenzó dándolo a conocer a unos pastores que cuidaban ovejas en los campos afuera de Belén.

La oscuridad de aquella noche fue dispersada por la radiante luz de los seres angelicales. A los pastores se les dice que ha nacido un bebé, que yace en un pesebre envuelto en trozos de tela comunes y que no es otro que el Salvador, ¡Cristo el Señor! Esas buenas nuevas de gran gozo se intensifican con la repentina aparición de una multitud de ejércitos celestiales que cantan alabanzas a Dios. Ese canto ha llegado a ser conocido como el «Gloria in Excelsis Deo» (Gloria a Dios en las Alturas) por su más antigua traducción a la lengua latina. El canto de los ángeles resalta una doble verdad: en lo más alto de los cielos resuenan gloriosas alabanzas a Dios por su generoso regalo de un Salvador; y en la tierra hay paz para los hombres que gozan del favor de Dios.

Los ángeles desaparecieron tan repentinamente como habían aparecido. Pero los pastores no callaron esas noticias, sino que las esparcieron por el mundo. Ellos compartieron el mensaje del ángel: «Ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor ». Es evidente que no todo el mundo ha tomado en serio esa noticia. Pero tampoco son pocos los que la han apreciado y hoy disfrutan paz con Dios gracias a los méritos del Mesías.

Oración:

Señor, tengo paz contigo porque tu cumpliste tu palabra al enviar a Cristo para dar la salvación. En gratitud quiero comunicar la buena noticia como lo han hecho ya muchos antes de mí. Te suplico que abras mis labios para que publique tus maravillas. Amén.  

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