JESUCRISTO, EL MÁS HERMOSO

¡Eres el más hermoso de los hombres! ¡El encanto brota de tus labios! Por eso Dios te bendijo para siempre.

– Salmos 45:2

«La belleza está en los ojos de quien la mira» no solo es la conclusión del escritor David Hume, en su libro «Del criterio del gusto», sino también de muchos investigadores que finalmente admiten que la belleza de cualquier cosa es algo más subjetivo que objetivo.

Pero para Dios, determinar lo qué es realmente bello no es nada difícil, pues él es el Creador de la belleza. Fue Dios, el Espíritu Santo, el que inspiró las palabras del versículo de hoy. Estas palabras, que proféticamente señalan a Jesucristo, no hablan de su belleza física, pues la belleza de Jesús no es el atractivo externo, sino su pureza sin pecado, y las bellas palabras de verdad, gracia, y perdón, que habló en sus mensajes y enseñanzas. Cristo no solo es bello para el Padre, sino también para nosotros que somos salvos gracias a él. Las palabras del versículo de hoy y la gratitud de un creyente ante la belleza salvadora de Cristo inspiraron el himno «Jesús Divino» que en parte dice así:

¡Lindos los prados, bellos los bosques,

Cuando adornados van con primor!

Cristo es más puro, Cristo es más bello:

De corazón le doy loor.

Sol tan brillante, luna tan clara,

De estrellas miles derraman luz:

Mas nunca un ángel, tampoco arcángel,

Luce al igual que mi Jesús. (Culto Cristiano #38)

Sí, nadie es más hermoso que el Salvador, a quien amamos, adoramos y admiramos con profunda gratitud sabiendo que, aunque no tenía que rescatarnos, lo hizo por su gracia, ese amor que no merecemos. Dios expresó definitivamente su amor hacia nosotros cuando el Hijo entregó su vida por nosotros.

Oración:

Hermoso Jesús, afirma en mí la confianza en tus méritos mediante tus medios de gracia de modo que sea conservado en la verdadera fe para la vida eterna y, así, pueda contemplar tu hermosura por siempre. Amén.