JESÚS – LA PALABRA

Está vestido de un manto teñido en sangre, y su nombre es «el Verbo de Dios». Apocalipsis 19:13

Por lo general, no pensamos que una palabra sea una persona, sino que es un sonido en forma audible que usamos para transmitir un concepto. Pero, ¿no se ajusta perfectamente esta palabra a Jesús? Él es la Palabra, el mensaje personal de Dios para nosotros.

Un antiguo proverbio griego dice: “La palabra es la imagen del alma”. De la misma manera que yo uso palabras para mostrarles a otros lo que hay en mi corazón, Dios mostró su corazón al enviar a su Hijo a este mundo. Jesús vino a la tierra para revelarnos los pensamientos de su Padre. Así que, escuchar a Jesús es escuchar a Dios. Y mirar a Jesús es mirar dentro del corazón de Dios. Es por eso que Jesús dice en Juan 14:9, “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”.

¿Qué me muestra Jesús, la Palabra, sobre el corazón de su Padre? Algo que en realidad yo tengo que saber: el corazón de mi Padre rebosa de amor por mí; en lugar de arrojarme a un lado por mis pecados, como lo merecía, envió a su Hijo a la tierra para que me hablara de su amor. Y no solo envió a Jesús para que hablara sino también para que obrara. Jesús sumergió el manto de su vida en su propia sangre, en la cruz del Calvario. Su sufrimiento por mis pecados muestra el corazón de un Padre que está dispuesto a hacer lo que sea necesario para salvarme. Jesús es el amor de Dios en letras mayúsculas.

No puedo ver la Palabra viva en persona, hoy; pero sí puedo ir a la Palabra escrita. En ella veo a Jesús, y en Jesús veo el amoroso corazón de mi Padre.

Oración:

Señor, te pido que me enseñes a amar tu santa Palabra y a ver en ella a mi Salvador. Amén.