APENAS PUEDO ESPERAR LA VENIDA DE JESÚS

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Mateo 25:31

¿Alguna vez ha dicho: “apenas puedo esperar”? ¿Quizás cuando siendo niño esperaba la llegada de la Navidad? ¿O, cuando era adolescente, esperando graduarse? ¿Y qué se puede decir sobre cuando se espera que el Señor Jesús venga otra vez?

Jesús viene. Nuestro versículo no dice: “si el Hijo del Hombre viene”, ni dice: “quizás va a venir el Hijo del Hombre”; sino dice de manera muy concreta: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria”. Otros pueden vivir como si eso nunca fuera a ocurrir; a veces yo mismo me lo pregunto. Pero Jesús dice que va a venir; y cuando venga, no lo hará como un juez para llenar de terror mi pecaminoso corazón, él va a venir como el “Hijo del Hombre”, una expresión que a Jesús le agradaba usar para él mismo. Esa expresión dirige mis ojos al pesebre de paja, a la vida de santidad, a la cruz de dolor, a la tumba de victoria. Él es aquel que vino antes para obedecer al Padre por mí, para llevar sobre sus hombros mis pecados, para morir mi muerte, para llenar mi tumba. Ese es mi Salvador que viene.

La primera vez que vino Jesús, muy pocos reconocieron quién estaba en el pesebre y en la cruz; pero, ¡solo espere a que vuelva! Nadie va a dejar de reconocerlo; todos se van a inclinar delante de él, el Rey de reyes y Señor de señores. Cuando Jesús venga en su gloria, ciertamente todo el mundo lo verá. Lo mejor de todo es que viene a llevarme a participar en su gloria eterna. Es por eso que apenas puedo esperar.

Oración:

Hijo del Hombre, te doy gracias por tu primera venida como el Salvador. Te pido que me ayudes a esperar ansiosamente tu segunda venida en gloria, también como mi Salvador. Amén.