¡ALELUYA! 

 Todo lo que respira alabe a Jah! ¡Aleluya! 

 —Salmo 150:1, RV95 

¿Dónde, por qué, y cómo debe ser alabado el Señor, y quién debe alabarlo? Son preguntas que responde el último salmo de la Biblia.  

 

Dios es el ser supremo, fuera de él a nadie le corresponde la adoración pues ninguno es como él es magnificencia, bondad, amor, misericordia, santidad y justicia. Por esto el salmista nos dice que se alabe a Dios en su santuario e inmediatamente identifica ese santuario con el cielo. ¿Pero dónde está ese cielo de Dios? Dios está en todas partes y cuando la Biblia dice que Dios está en los cielos se refiere a que Dios está fuera del tiempo y del espacio. Por eso el Señor debe ser alabado en todas partes. Debemos glorificarle por sus magnificas obras. Por todas sus obras de la creación y de la redención. El Señor debe ser alabado con gozo. La música de Israel era gozosa y llena de entusiasmo. Una amplia variedad de instrumentos musicales acompañaban la alabanza, y en las ocasiones festivas el baile era una parte de la celebración religiosa. Nada en la Biblia sugiere que la música y la adoración a Dios debían ser sombrías, ni que hayan instrumentos musicales que fueran en sí mismos impropios para adorar al Señor. Dios debe ser alabado con gozo con todas las cosas que tenemos. 

 

Todos deben alabar al Señor y todos están invitados a hacerlo. Pero nuestra carne pecaminosa no quiere alabar a Dios exclusivamente. Queremos recibir algo de gloria. Por eso la idea de que la salvación nos sea ofrecida de manera absolutamente gratuita nos disgusta. Pensamos que algo podemos hacer, o añadir a lo ya hecho. Así encontramos más agradable cantar una alabanza que hable de cuánto le hemos buscado, y de los cambios que nosotros hicimos en nuestras vidas para agradarle a él o de cuán grande y devoto es nuestro amor hacia él.  

 

Ninguna de esas canciones realmente alaba a Dios. Los cantos que alaban al señor hablan de cuán malos somos y cuán bueno es él. Le glorifican por lo que él hizo por nosotros. La canción cristiana que esté de moda no necesariamente alaba a Dios a menos que su letra sea fiel a la doctrina bíblica. Ninguno de nosotros ha alabado a Dios perfectamente cómo él lo demanda (Isaías 64:6). Solo gracias a los méritos de la doble sustitución obrada por Jesucristo nuestros cantos son agradables a Dios (Hebreos 11:6). En gratitud vamos a querer alabar a Dios y hacerlo bien (Salmos 33:3). 

Oración:

Señor, gracias a los méritos de tu Hijo Jesucristo aceptas nuestra adoración imperfecta como si fuera perfecta. En gratitud quiero alabarte bien. Por eso suplico me concedas la sabiduría para poder darme cuenta cuando no lo hago así. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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