EL RETORNO DE LA GLORIA DE DIOS

Vi que la gloria del Dios de Israel venía del oriente, en medio de un ruido ensordecedor, semejante al de un río caudaloso; y la tierra se llenó de su gloria.

—Ezequiel 43:2

Al tercer mes de la Salida de los israelitas de tierra de Egipto, Dios habló con ellos de forma audible y los invitó a reunirse con él en el Monte Sinaí. Pero la vibración de la voz divina aterrorizó al pueblo de tal manera que ellos no se animaron a subir a la presencia de Dios. Por esto Dios optó por descender y habitar entre ellos en una tienda. Cuando sucedió eso ellos vieron la gloria de Dios en el campamento. La gloria de Dios es la manifestación de su presencia.

En tiempos de los jueces y debido al pecado del sacerdote Elí, que no reprendió las maldades que sus hijos cometían en el santuario, la gloria del Señor abandonó el campamento y el pueblo sufrió el desamparo de Dios. En tiempos del Reino, cuando Salomón construyó el templo, la gloria de Dios vino y habitó el santísimo. Pero por la idolatría de Israel y Judá nuevamente la gloria se fue.

En el texto que hoy meditamos Ezequiel nos habla una la visión en la se le mostró el retorno de la gloria de Dios. A pesar de que el pueblo fue rebelde, Dios todavía quería salvarlos. El hecho de que nosotros abandonemos a Dios no significa que automáticamente él nos vaya a retirar su gracia. Él todavía quiere seguir siendo nuestro Dios y quiere estar con su pueblo. Sólo porque deba disciplinarnos, no significa que él desee el mal para nosotros. Si no nos disciplina, no nos podrá transformar. Después que la disciplina de Dios haya hecho su trabajo y nos haya guiado al arrepentimiento, estaremos de nuevo envueltos en la gloria de la gracia divina. A veces parece como si Dios pasara de ser un juez enojado a ser el Dios lleno de misericordia. Necesitamos darnos cuenta de que él no cambia; más bien nos cambia a nosotros.

Es la voluntad de Dios que los creyentes seamos conscientes de cuán frágiles y cuán propensos somos a caer en pecado. Pero también de cuán misericordioso es él al suministrarnos todo lo que necesitamos para vivir una continúa vida de arrepentimiento. Con su ley nos golpea mostrándonos los pecados que evidencian nuestra rebeldía y falta de amor. Cuando ya hemos entrado en conciencia de nuestra maldad y de lo merecedores que somos de la eterna ira divina, con el evangelio nos reconcilia, consuela y da paz a nuestro corazón de manera que gozosos por tal perdón, en gratitud queremos vivir santamente, no confiando en nuestros méritos sino en los de Jesucristo, justicia nuestra.

Oración:

Señor, por los medios de gracia, concédeme temerte y amarte, de tal modo que ame la santidad y aborrezca el pecado. Amén

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.