JESÚS – AMIGO DE LOS PECADORES

Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos. Lucas 15:2

La expresión “recibe a los pecadores” tiene el propósito de desprestigiar, de criticar y condenar, pero es muy apropiada. Si alguna vez ha existido un amigo de los pecadores, ese es Jesús. Cuando él anduvo sobre la tierra, dedicó su tiempo a buscar a los pecadores, a hablar con ellos, a llegar a ellos. Incluso se sentó a la mesa a comer con ellos.

Mo solo comió y bebió con ellos; también murió por ellos. A los ojos de Dios el pecado es pecado; ningún pecado es más grande que otro. Aunque algunos pecados son más horribles a nuestros ojos, por las consecuencias que tienen sobre otros, cada pecado tiene el mismo peso en la balanza de Dios. Y cada pecado merece el mismo castigo. El pecado separa de Dios al pecador, provoca su justa ira, y condena al pecador a un infierno eterno. Jesús vino a pagar todos los pecados de cada pecador; vino por los que están ligeramente manchados de pecado, si es que alguna vez hubo un pecador así; vino por los que están completamente manchados por la suciedad de los pecados. ¡Y, gracias a Dios, también vino por mí!

“Este es nuestro hospital espiritual. Tiene espacio para cada pecador”, dice un cartel a la entrada de una de nuestras iglesias. “Es muy apropiado”, pensé. A pesar de todos mis pecados, Jesús es mi Amigo. Cuando llevo delante de él la carretilla de mi vida, cargada a rebosar con mis pecados de cada día, él tiene el perdón que necesito, esperando por mí. Como lo dijo el escritor de himnos: «La gracia abundante contigo se encuentra, la gracia para cubrir todos mis pecados”. Quiero sentarme con ese amigo todos los días.

Oración:

Amoroso Señor Jesús, cuando digo que tú eres “Amigo de pecadores”, lo digo con gratitud y alabanza porque eres mi Amigo. Amén.