VIVAMOS EN SANTIDAD VERDADERA

Si con Cristo ustedes ya han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si todavía pertenecieran al mundo, se someten a preceptos tales como: «No tomes en tus manos, no pruebes, no toques»? Estos preceptos, basados en reglas y enseñanzas humanas, se refieren a cosas que van a desaparecer con el uso. Tienen sin duda apariencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero de nada sirven frente a los apetitos de la naturaleza pecaminosa.

– Colosenses 2:20-23

Jesucristo vino a este mundo para ser nuestro doble sustituto pues obedeció perfectamente la voluntad de Dios en lugar de nosotros y en la cruz, por nosotros, padeció toda la ira de Dios que nosotros merecemos por nuestros pecados. En gratitud a tanto amor nosotros vamos a querer vivir en santidad haciendo buenas obras que glorifiquen a Dios y redunden en bien de nuestro prójimo. Dios, en su amor, añadirá los méritos de Cristo a nuestras buenas obras para que sean contadas como perfectas y así poder recompensarnos. Tales recompensas que Dios promete no las merecemos, y por eso las llamamos recompensas de gracia.

Pero no todo lo que se considera buena obra en realidad lo es. Hay cosas que tiene fama de ser buenas obras y en realidad son muestra de falsa santidad. San Pablo menciona algunas de estas falsas buenas obras en el texto de hoy. Jesucristo también mencionó algunos ejemplos del tiempo en que él vivió aquí. Mucha gente valora el ayuno como evidencia de vida santa. Cristo dijo que hay una clase de ayuno que solo es vanidosa apariencia (Mateo 6:16-18). Otros se imaginan que el orar es evidencia de vida santa. Jesucristo enseñó que hay formas de orar que no corresponden con la verdadera santidad (Mateo 6:5-8).

Solo aquellas obras que Dios ha señalado como buenas son verdaderas buenas obras de vida cristiana santificada. Cualquiera otra entra en la categoría de «mandamientos de hombres». Los cristianos agradecidos con Cristo por su obra redentora vamos a querer escudriñar la palabra de Dios para conocer cuáles son las verdaderas buenas obras.

Oración:

Señor, guárdame de practicar un cristianismo falso. En gratitud a tu gracia y misericordia para conmigo quiero vivir santamente de acuerdo con tu Palabra y no de acuerdo a mis propias ideas ni de acuerdo con mandamientos de hombres. Te lo suplico por Jesucristo tu Hijo. Amén.