LA PAZ Y EL AMOR AGAPE ENTRE CREYENTES

Respeten a todos, y amen de manera especial a los miembros de la iglesia.

– 1 Pedro 2:17, Traducción en lenguaje actual

«En casa de herrero cuchillo de palo». Con esta expresión recordamos la paradoja de que muchas veces no encontramos las cosas donde por lógica deberían abundar. La iglesia es el lugar donde el amor ágape debería abundar. Jesucristo dijo a sus discípulos: «De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros» (Juan 13:35). Cristo quiere que sus discípulos se amen entre sí con amor ágape. Sin embargo, amarnos con amor ágape no significa cerrar los ojos ante la falsa doctrina o la impenitencia. Por el contrario, en tales casos, la mejor evidencia de amor ágape es tratar el asunto con la persona de la manera que Cristo mandó que sea tratado.

Por lo general es muy fácil amar a los que nos rodean. Lo mismo sucede con los creyentes que se congregan con nosotros y mucho más si lo hacen desde hace bastante tiempo. Sin embargo, el verdadero amor ágape no hace acepción de personas y amará al nuevo creyente como al más antiguo por igual. También los creyentes de otras regiones y culturas lejanas a nosotros que son hermanos nuestros en la fe necesitan nuestro amor ágape. En algunas ocasiones ese amor se traducirá en ayuda directa a las iglesias que están pasando por una difícil experiencia. Tal como el caso del aporte que las iglesias asignaron a Pablo llevar a las iglesias necesitadas y a las cuales él escribió lo siguiente: «No hace falta que les escriba acerca de esta ayuda para los santos, porque conozco la buena disposición que ustedes tienen. Esto lo he comentado con orgullo entre los macedonios, diciéndoles que desde el año pasado ustedes los de Acaya estaban preparados para dar. El entusiasmo de ustedes ha servido de estímulo a la mayoría de ellos» (2 Corintios 9:1-2).

Aunque el amor ágape puede expresarse con muchas buenas acciones, también puede prodigarse cuando se deja de hacer aquello que daña al prójimo. Nosotros no hemos sido el mejor testimonio de amor ágape ni ante nosotros ni ante otras personas. No hemos amado a los creyentes como Dios quiere en su voluntad. Merecemos el infierno por nuestra causa. Pero Cristo, en su misericordia provee el perdón al haber obedecido la voluntad de Dios perfectamente como él lo mandó. También sufrió en su cuerpo el castigo que merecíamos. En gratitud vamos a querer amar a los miembros de la iglesia con amor ágape.

Oración:

Dios de amor, es tu voluntad que entre tus discípulos haya amor ágape. No he cumplido con tu voluntad perfectamente. Te doy gracias por tu redención salvadora. Ayúdame a amar a mis hermanos en la fe como tú me amas a mí. Amén.