APENAS PUEDO ESPERAR QUE JESÚS VENGA A LLEVARME CON ÉL

Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras. Mateo 25:32

Note la palabra “todas” en nuestro versículo. Nuestros países tienen grandes problemas para llegar a un conteo exacto en el censo de la población, pero el Rey eterno no va a tener ningún problema para reunir a todas las naciones delante de su trono. Sus ángeles los van a reunir a todos, desde las cuatro esquinas de la tierra, incluso desde sus regiones más remotas. También van a llevar a todos muertos, aquellos cuyas almas ya están en el cielo o en el infierno. Los creyentes van a venir con regocijo; los incrédulos van a ser llevados con temor y temblor. Pero nadie va a faltar.

Note quién va a hacer la separación: el propio Pastor. Es una necedad que yo diga: “Soy una oveja porque quise; pertenezco al lado derecho, al lado de honor”. Si soy una oveja, es obra de él, no obra mía. El Pastor, el que dijo una vez: “Yo pongo mi vida por las ovejas”, va a separar a los creyentes de los incrédulos. El Pastor que dijo una vez: “Yo conozco a mis ovejas y les doy vida eterna”, mostrará ese gran día lo que significa cada una de esas palabras. Para los que estén vivos cuando regrese Jesús, ese día será el momento del juicio; para los que ya hayan muerto, va a ser la promulgación del juicio anterior, que se hizo en el momento de su muerte.

¿Tiene curiosidad, y quizás está preocupado por quiénes van a estar entre las ovejas y quiénes van a estar entre las cabras? Yo también. Esa es una de las razones por las que casi no puedo esperar. Y aún más, casi no puedo esperar a estar a la diestra de Jesús con todos los otros creyentes, alabándolo por siempre, por haberme llevado ahí.

Oración:

Señor, te doy gracias porque me hiciste una de tus ovejas. Te pido que me sostengas a salvo hasta que regreses a llevarme contigo. Amén.