ALGO SOBRE QUÉ CANTAR: LA VICTORIA

Entonces Moisés y los israelitas entonaron un cántico en honor del Señor, que la letra decía: Cantaré al Señor, que se ha coronado de triunfo arrojando al mar caballos y jinetes. El Señor es mi fuerza y mi cántico; él es mi salvación. Éxodo 15:1,2

“¿Quién quiere ir al cielo, si todo lo que va a hacer ahí es cantar?”, preguntó un adolescente. Las Escrituras sí dicen que los creyentes cantan en el cielo. Sin embargo, cuando miramos más de cerca, notamos que lo que se destaca no es tanto el canto, sino a quién y sobre qué vamos a cantar.

Cuando vieron los cuerpos de los soldados egipcios tendidos a la orilla, los israelitas cantaron. Sacados de Egipto por el Señor, habían acampado con gran regocijo junto al Mar Rojo. Pero, como un globo que se acerca demasiado al fuego, su alegría había estallado. Las tropas del faraón se ubicaron justo detrás de ellos. La situación de los israelitas parecía desesperada, hasta que el Señor los condujo a la seguridad a través de las aguas separadas del mar. Después, esos muros de agua se convirtieron en su arma para acabar con la fuerza de ataque de Egipto. Los israelitas cantaron sobre la victoria y sobre el que la había ganado. “Cantaré al Señor”, decía cada uno, “que se ha coronado de triunfo”.

¿Cuándo va a aprender el mundo que pelear con Dios no es vencerlo? Mejor aún, ¿cuándo vamos a aprender nosotros? Todas las amenazas contra la iglesia de Dios que le hacen los “ismos” sin Dios: materialismo, humanismo, modernismo, van a fracasar. No tenemos que defender a Dios; él es muy capaz de defenderse y defendernos a nosotros. Cuanto más seguro estoy de su victoria, más listo estaré para cantarle.

Oración:

Señor, tu iglesia ha sido comprada por la sangre de tu Hijo. Danos la seguridad de que tú proteges a los tuyos. Amén.