DANIEL SE PROPUSO NO CONTAMINARSE

Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse.

—Daniel 1:8

El profeta Daniel en su juventud tuvo que enfrentar el gran desafío de ser fiel a la palabra de Dios en medio un ambiente adverso de alta presión. Nabucodonosor, rey de Babilonia, después de conquistar el reino de Judá hizo llevar a su corte destacados varones jóvenes para ser capacitados para el servicio al rey. Uno de ellos fue Daniel. Según el texto de la meditación de hoy, Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey. Jesucristo enseñó que «Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona […] Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después va a dar a la letrina» (Marcos 7:15a, 19). ¿Cómo, entonces podría Daniel contaminarse con la comida y el vino del rey de Babilonia?

Daniel era un creyente genuino en el Mesías Redentor. En gratitud por la salvación, Daniel quería vivir una vida consagrada al Señor. Puesto que había nacido bajo la ley de Moisés las reglamentaciones ceremoniales le aplicaban. Al pueblo judío le estaba permitido comer sólo de los animales considerados como «limpios». (Levítico 11 describe cuáles son). Para poder comer la carne de un animal limpio, este debía haber sido adecuadamente sacrificado y apropiadamente desangrado, porque Dios les había prohibido comer sangre. Además, los babilonios comían carne como acto de culto a sus ídolos paganos. Daniel no quería dar la impresión de tener comunión espiritual con ellos, especialmente ahora que tenía que vestir y hablar el idioma babilónico.

Algo similar nos sucede hoy cuando somos invitados a desayunos o almuerzos por organizaciones vinculadas a las diferentes iglesias existentes. No tenemos ningún impedimento de comer con ellos mientras no lo entiendan como un acto de compañerismo en la fe. Inmediatamente que alguno de los que conducen el evento afirma que el comer juntos, en tal ocasión, es evidencia de que tenemos compañerismo en la fe ya no podemos participar. No porque haya algo malo en la comida sino porque no podemos ayudar a dar a entender algo con lo que no estamos de acuerdo. Como Daniel queremos hacer esto, no con el propósito de agradar a Dios (Siendo él perfecto, nuestras buenas obras imperfectas no le agradan) sino en gratitud porque Jesucristo, siendo nuestro Salvador agradó a Dios en lugar de nosotros.

Oración:

Señor, te doy gracias porque por los méritos de tu Hijo Jesucristo soy grato y delante de ti.  Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.