AMOR QUE CONSTRIÑE

El amor de Cristo se ha apoderado de nosotros desde que comprendimos que uno murió por todos […] Por eso, nosotros ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes pensábamos de Cristo según tales criterios, ahora ya no pensamos así de él.

– 2 Corintios 5:14,16 (Dios Habla Hoy)

Nuestra naturaleza pecadora tiene tendencia a la suspicacia, es decir a las malas sospechas. «Piensa mal y acertarás» es el principio que rige la acción y la emoción del ser humano. Contra esto, Dios en el Octavo Mandamiento nos ordena «No des falso testimonio en contra de tu prójimo». ¿Qué significa esto? El reformador Martín Lutero, en su Breve Instrucción Cristiana, explica: «Debemos temer y amar a Dios, de modo que no mintamos contra nuestro prójimo, ni lo traicionemos, ni lo difamemos; sino que lo defendamos, hablemos bien de él y tomemos sus palabras y sus acciones en el mejor sentido». Lutero tiene razón pues cuando no tomamos las palabras y acciones de nuestro prójimo en el mejor sentido estamos dando mal testimonio a nuestra conciencia contra nuestro prójimo. Quien piensa mal de su prójimo, tarde o temprano hablará mal de él.

Cuando María de Betania ungió a Jesús con un costoso perfume de nardo puro, Judas Iscariote junto con algunos otros pensaron muy mal y murmuraron contra ella (Mateo 26:6-13; Juan 12:1-8). La Biblia enseña que por este pecado merecemos toda la ira de Dios (Romanos 1:29-32; Santiago 3:2,6). Jesucristo defendió y habló bien de María. También protegió el buen nombre de su prójimo. Él obedeció perfectamente este mandamiento en lugar de nosotros y en la cruz soportó el castigo que meremos por este pecado.

En gratitud al amor por el cual Cristo hizo todo esto a favor nuestro, los creyentes siendo constreñidos por el amor de Cristo vamos a querer tomar en el mejor sentido las acciones y palabras de todas las personas. Y también queremos aplicar en nuestra vida estas palabras de la Santa Biblia: «Como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto» (Colosenses 3:12-14). En suma, vamos a querer ser guiados por el amor de Cristo.

Oración:

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; consolida mi corazón para que tema tu nombre. Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre. Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del más profundo infierno. Amén. (Salmo 86:11-13, Reina-Valera Antigua)

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.