—Mateo 7:24-27

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Dios nos anima a edificar correctamente.

En todas partes del mundo vemos que se hacen edificaciones. Pero ¿todas estarán bien hechas? ¿Se puede confiar en ellas? La verdad es que no. En mi país, desde hace un tiempo hasta ahora, es normal que se escuche hablar de edificaciones que han quedado mal construidas y que con el tiempo se averían y se dañan por que los materiales con los que se construyeron no eran los adecuados para esta construcción. Entonces, los dueños tienen que desocupar por la seguridad de sus vidas y las pérdidas son inmensas. Se ven los dueños reclamando con dolor y gran tristeza, pues muchos de ellos pusieron todos los ahorros de su vida en esa propiedad creyendo que está bien construida.

El texto que leímos nos hace una comparación sobre una edificación segura y una edificación que solo causará dolor. Pero no es terrenal, como la que acabamos de nombrar, esta edificación es una que trascenderá hasta la eternidad, y la única forma de edificar bien para ella es construir sobre esa roca que es Cristo. Muchos hoy día también edifican para su vida eterna con materiales los cuales a la hora de la prueba no servirán de nada. Pues, eran materiales que Dios no recibe como pago por nuestros pecados.

1 de corintios 3:11 dice, Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Por eso, si edificamos en nuestras obras para nuestra salvación y despreciamos la roca que es Cristo, nuestra ruina será grande en la eternidad. Pues, todos los que se presenten ante Dios con una obra distinta a la de Cristo recibirán el castigo eterno del infierno y su ruina será estar separado de la presencia de Dios, pues no hay nadie más que nos pueda salvar.

Oigan bien las palabras de Hechos. 4:11 y 12 Este Jesús es la piedra reprobada por ustedes los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Oración:

Padre santo, gracias por enseñarme a edificar correctamente para mi vida eterna. Ayúdame a permanecer firme sobre la única roca que me puede salvar. Amén.

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