JESÚS — SABIDURÍA

Ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra justificación, santificación y redención. 1 Corintios 1:30

“Puede ser que yo no sepa mucho, pero sí sé lo que tengo que saber”, decía un viudo anciano. Ese hombre no había terminado la escuela secundaria, no se había hecho un nombre en el mundo; era uno de los miembros que se mezclaban de manera anónima en las bancas de la iglesia. Pero conocía a Jesús, y en Jesús tenía la sabiduría que necesitaba.

Puedo llenar de libros mis estanterías, tomar un curso tras otro, obtener grados profesionales, y aun así no tener sabiduría. Puedo ser capaz de resolver las ecuaciones más difíciles del mundo, llevar a cabo la investigación más profunda, tratar los asuntos más complejos de la humanidad, y aún no tener el conocimiento que en realidad necesito. Toda esa sabiduría, tan alta como la pueda apilar, puede ser útil, pero no puede responder la pregunta más importante de la vida: “¿Cómo puedo entrar al cielo?”

¿Comienza a entender por qué el apóstol dice que Jesús es “sabiduría de Dios”? Jesús es mi “redención”; él me compró, pagó mi rescate de la esclavitud al pecado. Él es mi “justicia”, su pago por mis pecados y su perfecto cumplimiento de los mandamientos de Dios me permiten estar sin temor delante del juez celestial. Él es mi “santidad”; cuando Dios me mira, ya no ve a un aborrecible pecador sino a un hijo amado.

Cuando la gracia de Dios me lleva a Jesús, soy verdaderamente sabio. Entonces sé lo que necesito saber.

Oración:

Señor, te pido que me enseñes a conocer a mi Salvador Jesús; que me sigas enseñando hasta que llegue a las costas del cielo. Amén.