QUIERO CONOCER TODO LO QUE DIOS QUIERE QUE CONOZCA

Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

– Hechos 20:26, RV-1960

El 14 de marzo es el día no oficial de número Pi, por la forma en que algunos lo escriben, 3/14. ¿Conoce usted cuántos decimales tiene el número Pi? El 11 de noviembre de 2016, Peter Trueb llegó a calcular cerca de 22 millones de decimales del número Pi. Pero nadie, excepto Dios, sabe con certeza cuántos son.

En el universo existen muchas cosas que solo Dios conoce y entiende, como está escrito: «Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre» (Deuteronomio 29:29). Dios quiere que aprendamos todo lo que él ha revelado en la Biblia y lo enseñemos a las generaciones siguientes. Sin la Biblia nunca hubiéramos conocido del juicio contra Sodoma y Gomorra. Dios dijo al respecto: «¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio» (Génesis 18:17-19).

Pablo nos dice que: «Todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza» (Romanos 15:4). Jesucristo cuando dio la Gran Comisión encargó que la iglesia enseñe a los discípulos «a guardar todas las cosas» que él había mandado. El verbo griego tēréō, que fue traducido «guardar» significa «guardar, conservar, custodiar, reservar, velar». Cristo quiere que su enseñanza permanezca. Cuando Pablo dice a los ancianos de la iglesia en Éfeso: «Yo os protesto» quiere decir que «declara, confiesa» que ha enseñado todo lo que Dios mandó conservar. Por esto también instruye a Tito que el que está a cargo de una congregación debe ser «retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen» (Tito 1:9).

No podemos cumplir perfectamente esta la voluntad de Dios pues nuestro viejo Adán contamina todo lo que hacemos. En Juan 15:10 vemos que el Señor Jesucristo fue fiel reteniendo y transmitiendo todo el consejo de Dios. Él obedeció perfectamente en lugar de nosotros y fue castigado como si no lo hubiera hecho. Tanto su obediencia como su muerte fueron en sustitución nuestra. En gratitud a Dios y su obra salvadora nosotros queremos ser fieles en aprender diligentemente todo el consejo de Dios y transmitirlo a los demás, especialmente a las generaciones siguientes.

Oración:

Señor, en gratitud a tu amor quiero ser un discípulo que aprende, retiene y comparte todo el consejo de Dios. Te suplico que me lo concedas. Amén.