“No ruego que los quites del mundo, sino que los protejas del mal” (Juan 17:15).

JESÚS RUEGA POR USTED, PARA PROTEGERLO DEL PELIGRO 

Dios quiere que estemos en el mundo. Pero como cristianos, no vamos a ser del mundo.

Por un lado, nuestra carne pecaminosa quiere ser del mundo. Queremos hacer lo que el mundo hace. No solo porque “se siente bien”, sino porque es el camino de menor resistencia, el camino hacia la popularidad.

Por otro lado, a nuestra carne le agradaría que no nos quedáramos aquí en el mundo para hacer la obra que Dios nos ha encomendado. Como personas que nos aferramos al Cristo crucificado y resucitado, sabemos que el mundo nos odiará a causa de él. En la oración que estamos meditando estos días, la oración sumo sacerdotal de Jesús, el Señor nos advierte sobre eso. En un mundo que trata de sentirse bien acerca de sí mismo, no es popular predicar que todas las personas nacen pecadoras y no tienen ningún valor delante de Dios y que solo Jesús puede hacernos aceptable a Dios.

Entonces, una de las tentaciones que enfrentamos como cristianos es tratar de quitarnos del mundo. ¿Quién desea ser objeto del ridículo o de la burla? Es mucho más fácil permanecer como ermitaños cristianos y aislarnos de la gente que nos rodea para que no sepan qué creemos.

Pero Jesús no ruega a su Padre que nos quite del mundo. Quiere que estemos en el mundo. Quiere que seamos sus testigos y hablemos a otros acerca de la nueva vida que vino a darnos. ¿Cómo oirán otros acerca de él si sus seguidores permanecen callados, no están disponibles y no se comprometen?

Mientras que no vamos a ser del mundo, necesitamos estar y hacer nuestro trabajo en el mundo. Jesús mismo vino a nuestro mundo, y rogó que permaneciéramos en el mundo.

Pero también ruega a su Padre que nos proteja del “mal”, mientras hacemos nuestro trabajo aquí. Él conoce el poder que tiene Satanás. Él venció las tentaciones de Satanás en el desierto, y conquistó a Satanás por nosotros por medio de su muerte en la cruz.

Jesús ruega que tengamos las fuerzas para vencer la tentación y no seamos víctimas de Satanás. Jesús ora por nosotros porque nos ama y desea nuestra salvación eterna.

Oración:

Querido Señor Jesús, gracias por rogar por nosotros. Danos fuerzas para vencer al malvado. Amén.

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