EL CERTIFICADO DE REGALO QUE ME DA DIOS

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Efesios 1:3

Cuando me jubilé del ministerio en la iglesia, mis colegas me dieron un certificado de regalo. La cantidad era generosa, pero tuve que añadir otra cantidad para la compra de la sierra que quería para mi nueva afición de carpintería.

¿Qué puedo decir del certificado de regalo que Dios me ofrece? Observe la cantidad que hay escrita en él: “Toda bendición espiritual en Cristo”, dice en él. No hay límite. Dice “toda”, todo lo que necesite en el camino de la bendición espiritual. ¿Significa que cada uno de mis pecados han sido perdonados? ¡Cuánta necesidad tengo de saberlo! Cuando, día tras día, las huellas dactilares del pecado manchan mi vida, ¿él me perdona? Cuando el recuerdo de algún pecado del pasado me atormenta y me hace perder el control como si fuera un esqueleto que resuena en el armario de mi conciencia, ¿me da él seguridad? Cuando pongo mi cabeza sobre la almohada en la noche, o cuando la ponga en la almohada de la muerte, ¿lo haré con la paz que solo viene de los pecados perdonados? ¡Sí, eso es lo que declara el certificado del regalo de Dios!

Observe quién firmó el certificado: lo firmó Cristo; él ha escrito la X roja de su cruz en mi certificado de regalo. En la caja registradora del cielo, él anotó la cantidad necesaria: su sufrimiento y su muerte, para pagar todas mis bendiciones espirituales. El certificado de regalo que me da Dios es total, no tengo que añadirle nada. El certificado que me da Dios no tiene fecha de expiración; las bendiciones espirituales que me garantiza perdurarán por siempre. Pero, como hice con el que recibí de mis colegas, tengo que hacerlo efectivo.

Oración:

Señor Dios, te pido que me des la mano de la fe para recibir y usar el certificado de regalo celestial que tú me das. Amén.