INCRÉDULOS SANTIFICADOS

Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, mientras que, de hecho, son santos.

– 1 Corintios 7:14

¿Incrédulos santificados? Sí, leyó bien. La Biblia habla de incrédulos santificados. En este pasaje el Espíritu Santo, por medio del apóstol San Pablo, afirma que un cónyuge incrédulo es santificado por su matrimonio con creyente cristiano. ¿Cómo puede ser?

En la Biblia algunas palabras tienen más de un significado. Por ejemplo la palabra «tierra» puede significar polvo, terreno, país, o todo el planeta. De igual manera las palabras santificación, santificar, etc., tienen un significado amplio y otro estrecho. En 1 Corintios 7:14 el cónyuge incrédulo es «santificado» porque tiene un cónyuge que es decente y recto, amoroso y fiel por la vida cristiana que lleva. La parte incrédula recibe más bendiciones de las que su incredulidad merece. Y puede llegar a realizarse la última esperanza del cónyuge creyente: que su esposo o esposa incrédulos lleguen algún día a creer en Cristo. También los hijos de ese matrimonio mixto son santificados; no son «inmundos». Son el fruto de un matrimonio legítimo, aun cuando sea un matrimonio mixto. A causa del cónyuge cristiano, Dios bendice también este matrimonio.

Existe otro tipo de incrédulo que también es santificado. En 2 Tesalonicenses 2:13-14, el apóstol Pablo escribió: «Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad. Para esto Dios los llamó por nuestro evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo». Sí, cuando todavía éramos incrédulos, el Espíritu Santo nos santificó para que llegáramos a ser creyentes. En este versículo «santificación» tiene sentido amplio. La santificación en el sentido amplio es todo lo que Dios el Espíritu Santo hace para la salvación de los pecadores: Desde la eternidad Dios nos escogió para ser salvos. En el tiempo envió a su Hijo para expiar nuestros pecados. Él nos trae a la fe en Jesús por la obra del Espíritu Santo mediante las buenas noticias de Jesús (el evangelio) y el bautismo. Nos conserva en la fe por medio del evangelio y los sacramentos para que entremos en la vida eterna. Todo esto se incluye cuando la Biblia habla de la santificación en el sentido amplio. Sin la obra de Santificación del Espíritu Santo ninguna persona sería salva.

Oración:

Espíritu Santo, gracias por tu obra santificadora cuando todavía yo era un incrédulo, porque sin ella no sería hoy un creyente. Amén.