¿QUÉ PASA CON LOS DOLIENTES?

Entonces Jesús le dijo. . . “y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.” Juan 11:26

¿Qué pasa con los que se unen a María y a Marta en la banca de los dolientes en un funeral? ¿Tiene Jesús, la resurrección y la vida, algo para ofrecernos a los que todavía estamos vivos y en este mundo? Escuche un poco más a este predicador celestial que dice: “Y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.”

¿No le parece que esas palabras contradicen toda la experiencia humana? En verdad, Lázaro, aunque fue traído de nuevo a la vida ese día, tuvo que enfrentar la muerte otra vez más adelante. María y Marta también tuvieron que morir. Y así les ocurrió, tarde o temprano, a todos los amigos de Jesús. Sin embargo, el Salvador promete que nunca moriremos. Sus palabras están dirigidas a creyentes, y solo a creyentes. Para el incrédulo, la muerte es la muerte; ella lo arroja a las eternas mazmorras del infierno, donde el castigo por el pecado no tiene fin.

Pero, para los que han sido llevados a la fe en que sus pecados han sido perdonados por medio del sufrimiento y la muerte de Jesús, el fin de la vida ha perdido su terror. Para ellos, la muerte física es la puerta de entrada al cielo. El último latido de su débil corazón es el toque suave en la puerta del cielo, que se abre a la vida que no tiene final.

El obediente hijo que había ido de prisa desde muy lejos, para estar al lado del lecho de su padre moribundo, solo tuvo que regresar a casa. “Vuelve y atiende tus negocios,” le dijo su padre. “Si me escapo mientras estás lejos, tú sabrás dónde encontrarme.” Él sabía y también yo sé que los hijos de Dios nunca mueren.

pastor que necesito.

Oración:

Jesús, mi resurrección y mi vida, ayúdame a vivir y morir con tu promesa en mi corazón. Amén.