LA SEÑAL DEL CRISTO NIÑO: JUICIO Y SALVACIÓN

Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

– Lucas 2:11

El año pasado las represas que acumulan el agua potable para mi ciudad se secaron. Entonces cuando vinieron las tormentas nos alegramos pues eso era señal de que no nos racionarían el agua potable. Pero la lluvia no para todos fue una buena señal pues mucha gente depende de días soleados para ganar su salario.

Un ángel anunció a los pastores que el Salvador había nacido. Les dijo que la señal sería un niño en pañales acostado en un pesebre. Esta es una buena señal para quienes esperaban la salvación pues significaba que Dios mismo había venido en persona a la tierra para hacerse cargo del problema del pecado. Sin embargo, esta señal no fue una buena noticia para todos. Para el rey Herodes fue una mala noticia pues él estaba ocupando el trono del rey de los judíos y pensaba que Jesús vino a echarlo de ahí. Por eso envió sus soldados para matarle.

El niño del pesebre también fue una señal que anunciaba el enojo de Dios con la descendencia del rey David y con el pueblo judío. Eso fue lo que anunció el profeta Isaías cuando muchos años antes le dijo al rey Acaz: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno» (Isaías 7:14-15). Esto significaba que el futuro rey de Israel nacería de una mujer virgen pero también que sería un rey sin riquezas materiales. La miel y mantequilla que comería el niño era la comida de la gente pobre de aquel tiempo. José y María presentaron al niño Jesús en el templo y llevaron dos palominos, que es la ofrenda de una familia pobre (Lucas 2:24; Levítico 12:8). Aunque este niño era el Hijo de David, Isaías revela al rey Acaz que Dios iba a enviar su juicio sobre la incredulidad de la casa de David, a la que le quitará todos sus: riquezas, poder y prestigio. Así fue; el Mesías nació en un establo, no en un palacio. La incredulidad del pueblo de Dios había derrochado todos los tesoros que Dios les había dado, al haberlos usado como pago en forma de tributo a los ejércitos conquistadores o fueron llevados como botín por los vencedores.

Este niño, que no recibió la honra de los líderes de Israel, es la señal de que Dios envió la salvación a su pueblo, pero ellos la rechazaron. Como está escrito: «Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron» (Juan 1:11). Para quienes rechazan a Cristo el pesebre les es señal de que ellos no quieren la salvación, desprecian la paz del Señor y rechazan la gloria de Dios. Pero cada vez que los cristianos celebran Navidad, el pesebre nos es señal de la salvación porque «Dios es con nosotros».

Oración:

Señor, mi naturaleza pecaminosa también rechaza tu salvación y muchas veces pienso que merezco salvarme por mis propias obras. Perdona mi pecado y afírmame en la verdadera fe que salva sin mis obras y solo por Cristo. Amén.