SEÑALES ESPIRITUALES: LOS SÍMBOLOS TRINITARIOS

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

– Lucas 3:21-22

El bautismo no es algo sin importancia. Jesús realzó la importancia de este sacramento con su propio bautismo. Pero además señaló la fe en la que nosotros somos bautizados. El evangelista Lucas nos dice que cuando Jesús, Dios, el Hijo fue bautizado bajó Dios, el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y a la vez, Dios, el Padre habló desde el cielo. Todos los presentes fueron testigos de la presencia de la Santísima Trinidad en aquella memorable ocasión.

Cuando Jesucristo dio la Gran Comisión, mandó bautizar a todas las naciones en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, las tres personas de la Santísima Trinidad que se manifestaron cuando él fue bautizado. No falta quien argumenta que los apóstoles no siempre mencionaban la Trinidad cuando bautizaban. La Biblia demuestra lo contrario. Cierta ocasión San Pablo encontró unas personas que creían ser discípulos de Cristo. Como quiso cerciorar si así era, les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo. Una promesa del bautismo es que Dios nos dará el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Ellos respondieron que no. Pero dijeron algo más: «No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo» (Hechos 19:2). Obviamente no habían sido bautizados en el bautismo que Cristo mandó, pues al ser bautizados hubieran oído decir: «Te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo». Pablo corrigió esta deficiencia y les bautizó como Cristo mandó.

Los cristianos somos bautizados en la fe trinitaria que la Biblia enseña: Hay un solo Dios en tres personas. Hacemos declaración de esa fe cuando confesamos el Credo Apostólico. Sin embargo, a través de los siglos aparecieron herejes que negaron la Trinidad. Unos enseñaban que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo eran tres modos de Dios como lo son el niño, el adulto y el anciano de un mismo hombre (por esto los llamamos «modalistas»). Otros (que llamamos «arrianistas» por creer las mentiras del hereje Arrio) enseñaron que solo el Padre es Dios y que el Hijo es un dios creado que en algún momento llegó a ser un dios menor, y que el Espíritu Santo es simplemente una energía de Dios.

Para proteger la verdadera fe la iglesia escribió los símbolos, es decir credos, que describen con mayor precisión nuestra fe acerca de la Trinidad de Dios. Estas confesiones de fe son las llamadas «Símbolo Niceno» y «Símbolo Atanasiano».

Oración:

Santísima Trinidad, te doy gracias porque a través de los siglos iluminaste a tu iglesia para resumir la doctrina trinitaria en el Símbolo Niceno y el Atanasiano a fin de que me sirvan de ayuda para confesar mi fe en ti, Dios uno y trino. Amén.