LA BIBLIA DICE ASÍ

[El centurión respondió], “Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano.” (Mateo 8:8)

¿Qué es la fe? “Una máscara para hipócritas,” algunos responderán. “Una silla de ruedas para los débiles,” otros ridiculizarán. “Insensatez inútil,” aun otros comentarán. Como personas ciegas hablando de los colores, solo parlotean cosas sin sentido.

Más importante es esta pregunta. ¿En qué descansa la fe? El centurión habría podido responder esa pregunta. Él no estaba buscando una señal, ni siquiera le pidió a Jesús que fuera a su casa. Todo lo que quería era la promesa de Cristo. “Basta con que digas una sola palabra,” dijo lleno de confianza, “y mi siervo quedará sano.”

¿En qué planta sus pies la fe? ¿Sobre qué baso mi confianza para el perdón de Dios y para un futuro hogar en su cielo? ¿Esa base es “me siento perdonado”? Tal vez me siento así hoy, pero ¿qué pasará mañana? Basar la fe en mis emociones es como caminar en un lago congelado en el que un día el hielo es suficientemente grueso, pero al día siguiente es muy delgado. ¿O, mi base es: “Así lo espero”? La esperanza es solo una ilusión si no tiene una base concreta. Como la arena movediza, una esperanza así se vuelve esponjosa bajo los pies de la fe.

La Palabra de Dios es la única base sólida para la fe. “Cristo me ama, bien lo sé; … la Biblia dice así,” es el único canto seguro para la fe. Puesto que la Biblia lo dice, yo creo que Jesús pagó todos mis pecados con su preciosa sangre y su muerte inocente. Porque Jesús lo prometió, yo creo que todos los que el Espíritu lleve a la fe en él no perecerán, sino tendrán vida eterna.

Oración:

Señor Jesús, ayúdame a decir con el centurión: “basta con que digas una sola palabra,” y yo seré salvo. Amén.