¿SABE USTED POR QUÉ ESTÁ LLORANDO ELLA?

Llorando, se arrojó a los pies de Jesús. . . . Entonces le dijo Jesús a ella: “Tus pecados quedan perdonados. . . . Tu fe te ha salvado; vete en paz.” Lucas 7:38,48,50

“¿Ahora por qué estás llorando?”, le voy a preguntar a mi esposa cuando nos sentemos en nuestras sillas para ver televisión. Casi sin mirar, sé cuándo le saldrán las lágrimas por alguna escena conmovedora que aparezca en la pantalla.

¿Por qué estaba llorando la mujer en los versículos que leímos? Cuando maltratamos a las personas que amamos, muchas veces aparecen el pesar y las lágrimas. La vida de esa mujer estaba plagada de pecados; solo podemos suponer cuántos y de que clase eran esos pecados. Ella lloraba a los pies de su Salvador porque se dio cuenta de que cada uno de esos pecados era en última instancia algo hecho contra él. El arrepentimiento le produjo las lágrimas con las que humedeció los pies de Jesús.

Y lo hizo también por gratitud. Estaba llorando no solo por lo que sus pecados le habían hecho a Jesús, sino también por lo que Jesús había hecho con sus pecados; escuchó de nuevo la seguridad que le dio su Salvador, que le dijo: “Tus pecados quedan perdonados”. Todos sus pecados se habían ido, sin importar cuáles fueran. “Tu fe te ha salvado”, añadió Jesús. Es el regalo que yo te doy para que tú puedas descansar confiando en mí. Concluyó diciendo “vete en paz”, en la maravillosa paz que solo el pecador perdonado puede apreciar.

Cuando yo sé lo que mis pecados le han hecho a Jesús, y lo que Jesús ha hecho con mis pecados, las lágrimas vendrán no solo a mi corazón, sino también a mis ojos.

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Oración:

Señor, las lágrimas vienen por sí mismas cuando yo veo cómo te han lastimado mis pecados y cómo me ha perdonado tu amor. Amén.