JESÚS – EL NOVIO

El que tiene a la novia es el novio. Juan 3:29

¿Puede haber una ocasión más feliz que una boda? El novio, vestido con su mejor traje, espera ante el altar a su amada novia. La novia, con toda su belleza camina por el pasillo hasta llegar a su brazo. Juntos, se regocijan delante del Señor.

¡Qué gran imagen de Jesús! Y también qué diferencia. El Novio celestial no prepara vestido para él, sino para la novia. Él pasó por grandes sufrimientos para preparar el traje de boda que ella lleva. Si lo miramos más de cerca, vemos que es de un hermoso color blanco con hilos rojos. Si miramos de cerca, veremos que la mano con la que abraza a su novia tiene unas heridas. Este Novio derramó su sangre vital como pago por su novia; fue a la cruz para reclamarla como suya. En su amor, la cambió, para convertirla de incrédula en creyente, de una horrible pecadora en su bella novia. En su amor, ahora está esperando en la puerta del cielo para reclamarla para la vida que nunca termina. ¡Cuánto ama a su novia, aunque ella es tan indigna!

¿Y la novia? Cuando trato de captar el amor de mi Novio, soy como un niño que trata de abrazar con fuerza el mundo entero con sus dos pequeños brazos. Cuando escucho sus palabras de amor para mí, no hay nada que suene tan dulce. Cuando espero pasar mi vida con él, nada más es tan importante. Cuando veo el futuro siendo suyo totalmente y por siempre en el cielo, mi alegría solo puede aumentar.

Oración:

Señor, te doy gracias porque puedo decir: “Yo soy tuyo y tú eres mío”. No permitas que la maravilla de tu amor salvador deje de asombrarme. Amén.