LA ORACIÓN DE ESDRAS

Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro hacia ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestras cabezas y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de los países, a la espada, al cautiverio, al robo y a la vergüenza que cubre nuestro rostro, como todavía sucede. Ahora, por un breve momento, nos ha mostrado su misericordia Jehová, nuestro Dios, y ha hecho que nos quedara un resto libre, y nos ha dado un lugar seguro en su santuario […] para animarnos a levantar la casa de nuestro Dios, restaurar sus ruinas y darnos protección en Judá y en Jerusalén.

– Esdras 9:6-9 (RVR1995)

Esdras se siente «confuso y avergonzado» por los pecados de su nación, aunque él mismo no era culpable de su infidelidad e idolatría. En nuestros días, cuando muchos sienten poca responsabilidad hasta por sus propios pecados, nos parece extraño que alguien se sienta culpable y dolido por los pecados de otros. Más común es sentirse superior, como el fariseo que le agradecía a Dios por no ser tan pecador como el publicano (Lucas 18:9-14).

La intensa vergüenza y dolor que Esdras sentía por los pecados de otros es una reacción apropiada en un hijo de Dios. El pueblo de Dios es un organismo que funciona como el cuerpo humano. «El cuerpo es uno, y tiene muchos miembros» (1 Corintios 12:12-31). Un dolor de cabeza o de estómago puede llevar a todo el cuerpo a sentirse tan incapacitado que no se puede realizar el trabajo diario normal. El veneno que entra al cuerpo por medio de una herida en el pie puede matar todo el cuerpo. De la misma manera, cuando una parte de la nación de Israel desafió la ley de Dios, toda la nación sufrió las consecuencias devastadoras de ese pecado: el cautiverio en naciones paganas.

También hoy cuando un miembro del cuerpo de Cristo, la iglesia, comete un pecado grave, la obra de toda la iglesia puede sufrir. Cuando se pasa por alto el pecado del que no ha habido arrepentimiento, el veneno se puede extender a otras partes del cuerpo. Puesto que nosotros también somos pecadores que fuimos perdonados y salvados por los méritos de Cristo vamos a querer interceder, ante el trono de gracia, cuando nuestros hermanos cristianos caen en el pecado. Como Esdras y como Moisés vamos a querer interceder por nuestros hermanos en Cristo, orando para que Dios les otorgue el arrepentimiento.

Oración:

Señor, pecador como soy no merezco tu bondad. En gratitud por el perdón regalado a mí, quiero ejercer empatía para con mis hermanos que caen en pecados e interceder por ellos. Concédeme la capacidad de servir de ayuda y no de tropiezo para que todos vuelvan a Cristo y aprovechen de un lugar seguro en tu santuario. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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