¡ESCRIBE!

En el primer año del reinado de Belsasar en Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones mientras yacía en su lecho. Entonces puso por escrito lo más importante de su sueño.

– Daniel 7:1

Cuando Martín Lutero murió, tomaron molde de sus manos y rostro. El molde de sus manos muestra que éstas quedaron en posición de escribir. ¿Consideró Lutero que escribir era importante? ¡Indudablemente!

Parece que el profeta Daniel pensaba igual, como si dijera: «Cuando Dios todopoderoso me dice algo, es tan importante que necesito ponerlo por escrito». Pero ellos no son los únicos. Los primeros cristianos acostumbraban registrar sus apuntes de la Palabra de Dios en trozos de alfarería llamados ostraca. En el alto Egipto se han encontrado 20 de estos trozos que contenían porciones de los cuatro evangelios. La evidencia muestra que en aquellos tiempos se utilizaban los fragmentos de alfarería como material para escribir, igual que actualmente se usa el bloc de notas u otros trozos de papel.

Ponemos por escrito aquello que consideramos importante. Incluso usamos la expresión «Tomar nota» para indicar que algo es muy importante. ¿Recuerdo de qué trató el sermón del anterior domingo? Si hubiera tomado nota es seguro que lo recordaría. Dios mandó a Israel: «Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando […] escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades» (Deuteronomio 6:6,9). Nosotros, por gratitud, queremos hacerlo.

Aunque es saludable copiar el texto bíblico, anotar «lo principal del asunto» (Daniel 7:1, RV60) requiere distinguir apropiadamente si el texto manda algo (texto prescriptivo) o solo informa algo (texto descriptivo). También requiere que distinga la ley del evangelio y preguntarme: ¿Hay ley como espejo, como martillo y como guía para este pasaje? ¿Qué me recuerda acerca de la obediencia de Cristo en sustitución nuestra y de su muerte por nuestros pecados? Parece difícil, sin embargo, el Señor no nos negará su ayuda: «Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie» (Santiago 1:5).

Oración:

Santísima Trinidad, estoy de paso en este mundo; dame a conocer tus mandamientos. ¡Ayúdame a entender tus enseñanzas maravillosas! Amén.

(Salmo 119:18-19, Traducción en Lenguaje Actual)