EL REGALO QUE SOLO DIOS PUEDE DAR

Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. 1 Juan 5:11

“Da el regalo que sólo tú puedes dar,” dice el cartel del banco de sangre. La donación de mi sangre les puede ayudar a otros a vivir un poco más en este mundo. El regalo que me da Dios de la sangre de su Hijo me permite vivir para siempre.

“Dios nos ha dado vida eterna,” escribe Juan. La vida con Dios no es algo que yo puedo ganar. No es un pago por mis actos, ni un premio que yo merezco. Una sola palabra cabe aquí: regalo. Y solo uno puede dar ese regalo: Dios. Él puso su mirada en mí, nacido muerto en incredulidad, destinado inevitablemente a la muerte eterna en la mazmorra del infierno, y tuvo piedad de mí. Con maravilloso amor, preparó para mí una vida que nunca termina.

“Esa vida está en su Hijo,” escribe también Juan. En ningún otro lugar puedo hallar la vida con Dios, sino en su Hijo. Solo el Hijo de Dios podía llenar la cruz, sentir las punzadas del infierno, abrir por completo la tumba de la muerte y hacer que todo eso cuente para mí. El precio de la vida con Dios era tan elevado, que solo Dios mismo podía pagarlo.

“Dios nos ha dado vida eterna,” nos recuerda también Juan. No es solo algo que me espera en el cielo. La vida eterna ya es mía, desde el momento en que el Espíritu de Dios me llevó a la fe. No es simplemente algo que dura por 10, 20, quizás 30 años, sino que es para siempre. Y puedo gozar de ella ahora. En un mundo de muerte, yo tengo vida. En un mundo de temor, yo tengo alegría. En un mundo de fatalidad, yo tengo esperanza. El regalo que solo Dios puede dar ya es mío y será plenamente mío en el cielo.

Oración:

Señor, te doy gracias por la vida que me trae alegría en la tierra y la eternidad a tu lado. Amén.