GRACIAS, SEÑOR, POR MARTÍN LUTERO

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Romanos 8:1

“Le tengo miedo a la muerte”, dijo un hombre en la cama de un hospital. Un pastor, viendo la necesidad de ese hombre, le habló sobre el pago que hizo Cristo por el pecado y la eliminación del aguijón de la muerte. “Tengo temor por mis pecados”, dijo una mujer en una sesión de consejería. El pastor, al ver la necesidad de esa mujer, le dijo: “Dios ha pagado por completo tus pecados, por la muerte de su Hijo. Tus pecados se han ido de ti y de la memoria de Dios”.

Pero, ¿nos damos cuenta de que esos pastores no le estarían anunciando a la gente esas maravillosas noticias si no hubiera sido por la obra de Martín Lutero? Por medio de ese siervo, Dios restauró el mensaje salvador de cómo “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:21). Por medio de la obra de Lutero, Dios puso delante de los ojos de los pecadores la verdad que necesitaban desesperadamente, que “la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Escuche lo que Lutero tuvo para decir después de que Dios lo condujo a las Escrituras y, como resultado, a la cruz del Salvador. Escribió esto: “El que entiende correctamente el grande y sublime artículo llamado el perdón de los pecados, es un auténtico cristiano y tiene la vida eterna. Ésta es precisamente la razón por la que debe ser enseñada en la cristiandad con una diligencia inquebrantable y sin cesar, para que la gente pueda aprender a entenderla claramente” (What Luther Says, An Anthology, Tomo 1, p. 514). Sólo por lo que Dios me dio en su Palabra, y me permitió ver claramente a través de Lutero, puedo vivir en esperanza y morir en paz.

Oración:

Hoy conmemoramos la Reforma. Gracias, Señor, por Martín Lutero y el evangelio que sacaste a la luz. Amén.