JESUCRISTO, EL OMNISCIENTE

Por tercera vez Jesús le preguntó: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?» Así que le dijo: —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.

– Juan 21:17

Una tarde muy calurosa mi hermano bebió un vaso de leche helada, como vio que en la heladera había Coca Cola quiso beberla. Le aconsejé que no lo hiciera advirtiéndole que le dañaría la digestión. No me creyó y al rato estaba retorciéndose de dolor. ¿Cómo lo supe? Por experiencia, pues hice lo mismo algunos minutos antes. Sin embargo, cuando Jesús aconsejó a Pedro que velara en oración para no caer en la tentación de negarle tres veces, no habló por experiencia sino por su omnisciencia.

Jesús es Dios y como tal sabe todas las cosas. Pedro aprendió esto dolorosamente. Más tarde cuando Jesús resucitó preguntó a Pedro tres veces si le amaba. Pedro, que ya había aprendido la lección, no se atrevió a asegurar nada, pero sí se animó a confesar que Jesús era omnisciente cuando le dijo: «Señor, tú lo sabes todo». Esta vez Jesús le profetizó a Pedro, no que nuevamente le negaría, sino cómo glorificaría a Dios con su muerte cuando llegue a ser anciano. La profecía de Jesús se cumplió tanto como advirtió las negaciones de Pedro como cuando le anunció su martirio para gloria de Dios. Jesús conoce el futuro porque es Dios. Siendo Dios es omnisciente, lo sabe todo.

Cuando anunció su segunda venida, Jesús advirtió a sus discípulos que estén preparados pues respecto a su retorno «en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre» (Marcos 13:32). Para quienes niegan que Jesús sea Dios, esto que dijo demuestra que él no es omnisciente y, por tanto, que no puede ser Dios. Pero tal error usa el texto sin considerar el contexto, pues la Biblia dice que Dios se humilló cuando se hizo carne en Jesucristo (Juan 1:14; 17:5; Filipenses 2:6-8). Eso significa que limitó sus atributos divinos de manera que pueda vivir una vida realmente humana. Cuando Jesús afirma que ni él sabe el día de su retorno se refiere a que no lo sabía en su naturaleza humana durante su tiempo de humillación. Cuando resucitó, su naturaleza humana fue dotada sin límite de los atributos de su naturaleza divina y, actualmente, no hay nada que él no sepa.

Oración:

Señor Jesucristo, tú me conoces. Todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda. Tu protección me envuelve por completo. Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. Amén.