UN NUEVO AÑO, PERO EL MISMO PODER

“Fortalézcanse con el gran poder del Señor.” (Efesios 6:10)

Esos clavos no se movían. Finalmente, tomé la palanca, esa barra de metal de 90 centímetros con una garra en el extremo, y arranqué los clavos de la tabla, uno a uno. Potencia y poder cuando lo necesité; eso fue lo que me dio esa barra.

Ninguno de nosotros es ajeno a la tentación; cada uno de nosotros tiene sus propias áreas de debilidad que el astuto diablo explora y el mundo pecador explota. Y el corazón pecaminoso que hay dentro de nosotros nunca duerme ni renuncia a la lucha. ¿Saben de lo que hablo? ¿Qué longitud tendría la lista, si fuéramos a catalogar los puntos débiles en los que la tentación penetra con tanta facilidad? ¿Cuántas veces hemos sido clavados a la alfombra del pecado por el viejo y malvado enemigo, en lugar de ganar la contienda?

¿Va a ser todo eso mejor este nuevo año? ¿Será más exitosa nuestra lucha contra el pecado? No lo será, si usamos solo el débil martillo de nuestros propios esfuerzos. Se necesita más poder; y el Señor Jesús nos lo ofrece: “El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo”, nos dice la Escritura (1 Juan 3:8). El Hijo de Dios no solo pagó todos nuestros pecados, también destruyó el dominio que tenía Satanás sobre nosotros. Cuando Satanás tiene éxito en nuestra vida, no es porque el poder de Cristo haya fracasado, sino porque no agarramos como debiéramos a su poder.

Oración:

Señor, te pedimos que aprietes nuestro agarre de tu Palabra, por medio de la cual nos das la fe y tu infinito poder. Amén.