“Porque los gobernantes no están para infundir temor a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación… Pero si haces lo malo, entonces sí debes temer, porque no lleva la espada en vano, sino que está al servicio de Dios para darle su merecido al que hace lo malo” (Romanos 13:3,4)

EL GOBIERNO ES EL VENGADOR DE DIOS PARA LOS QUE HACEN LO MALO 

Obediencia y sumisión no son palabras populares en estos días. Vivimos en una cultura que promueve en voz alta y agresivamente la máxima libertad para que las personas actúen y hablen como les plazca. Apoyamos un sistema legal que se esfuerza hasta el extremo para garantizar la protección de los derechos de cada individuo.

Lamentablemente, algo se ha perdido en el camino. Muchos teóricos sociales modernos denuncian la cadena perpetua y la pena de muerte como castigos crueles e inusuales y prefieren en lugar de eso criticar a nuestra sociedad por producir comportamientos criminales. El concepto de castigar un crimen es un vestigio bárbaro de la Edad Media, afirman.

Pablo no está de acuerdo. El gobierno “está al servicio de Dios para darle su merecido al que hace lo malo”, dijo a los cristianos romanos. Dios quiere que los gobiernos enseñen a sus pueblos, por las malas si es necesario, que los transgresores de la ley serán castigados, para que el pueblo reciba el mensaje de que Dios también hace lo que dice en su santa ley. La venganza para los criminales aquí en la tierra es solo una prueba de la ira que Dios enviará sobre los incrédulos en el juicio final.

Sin embargo, por la gracia, el pueblo de Dios escapará de ese día terrible. Aunque tenemos bien merecido oír que todos nuestros pecados se mencionen como evidencia condenatoria y recibamos el veredicto de culpables, podemos escapar y refugiarnos en la cruz de Cristo. En el Calvario, el Padre culpó al Hijo por nuestros pecados y lo sujetó al castigo que nosotros merecíamos. ¡Ahora somos libres!

Por consiguiente, los cristianos no debemos dejar de apoyar al gobierno que premia el bien y castiga el mal. Un mundo pecador necesita oír de Pablo que el gobierno no en vano lleva la espada, sino como siervo de Dios, se venga del que hace lo malo. El mundo necesita oír nuestro mensaje de que la maldad también trae la venganza eterna de Dios y que la única esperanza de los humanos pecadores es la fe en la obra expiatoria de Cristo, el Cordero de Dios.

Oración:

Rey de tremenda majestad, Tú que salvas gratuitamente a los que hay que salvar, Sálvame, fuente de piedad. Amén.

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