LA JUSTIFICACIÓN GANADA

Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres.

-Romanos 5:18

«Palabra de hombre». Con esta expresión solíamos asegurar que lo que afirmábamos era la absoluta verdad. El tiempo demostró que la «palabra de hombre» no era tan confiable. ¿Qué de la «Palabra de Dios»? ¿Es realmente confiable? ¡Sí!, y con toda seguridad. El versículo que hoy meditamos fue inspirado por Dios el Espíritu Santo, y nos enseña que así como por el pecado de Adán la humanidad entera quedó condenada, de la misma manera por la vida justa de Jesucristo la justificación vino a toda la humanidad. ¿Significa eso que toda la humanidad se irá al cielo por toda la eternidad? Lastimosamente, no. ¿Por qué?

Para responder esta pregunta es importante dejar claro dos hechos que afirma la Biblia: 1) Por la transgresión de Adán la condenación vino para todos los humanos; 2) Por la vida justa (justicia) de Cristo vino la justificación (declarar justos) para todos los humanos. Esto significa que Jesucristo ganó la justificación para absolutamente todos los humanos. Entonces ¿Por qué hay quienes se van a la condenación eterna? Simplemente porque rechazan la justificación gratuita por la sola fe de manera final y persistente. ¿Cómo así?

Jesucristo ganó con sus méritos (su obediencia activa y pasiva) la salvación para toda la humanidad. Todas las acusaciones de pecado que caen contra cada uno de nosotros fueron clavadas con Cristo en la cruz del Calvario. Por tanto ya no hay ninguna acusación contra ningún descendiente de Adán. A esto llamamos justificación objetiva y significa que todos los cargos en contra fueron quitados a favor de toda la humanidad. Pero para que esta justificación (o sea, declarar justos) se aplique a cada persona Dios ha ordenado que se anuncie por todo el mundo esta buena noticia (evangelio). El evangelio no solo es un anuncio sino también un mensaje poderoso capaz de producir fe en quien oye la buena noticia. La fe es la certeza que el Espíritu Santo crea en el corazón del hombre para que pueda creer lo que le fue anunciado. ¿Qué le fue anunciado? Qué Cristo obedeció perfectamente la voluntad de Dios en lugar de los pecadores y que padeció la condenación eterna en la cruz en sustitución del pecador. Quienes rechazan la buena noticia se quedan con su merecida condenación ganada con sus pecados.

Oración:

Amado Señor, te suplico que me afirmes en la verdadera fe y no permitas que mi corazón rechace la justificación que Cristo ganó para mí. Amén.