UNA VERDADERA GANGA

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Mateo 11:28

Las gangas no siempre son gangas. Las palabras «Tengo una ganga para ti» no sólo nos atraen, sino que también nos ponen en alerta. Hemos aprendido por experiencia que uno sólo obtiene lo que paga.

En cambio, escuche la ganga de Jesús: la llama “descanso”. Él ofrece la eliminación de la culpa por el pecado, la liberación de su castigo, la contención de sus tentaciones. El Salvador usa con frecuencia la palabra paz como sinónimo de ese descanso. Con los pecados perdonados, el creyente puede vivir en paz con Dios, en el ojo del huracán llamado vida.

“Yo les daré descanso”, dice Jesús. Su ofrecimiento gira en torno a la palabra Yo. El “Yo” que me ofrece el perdón es Aquel que lo forjó en el yunque de su cruz; ahí, el martillo del castigo de los pecados lo azotó sin piedad. Pero cuando terminó la oscuridad del Viernes Santo, el sol del perdón de Dios brilló en todo su esplendor. Y yo recibí lo que Jesús pagó. Es por eso que es una ganga. Mi salvación es en verdad gratuita para mí, un regalo de la gracia de Dios.

Alguien calculó que en el curso de un ministerio de 40 años, un predicador pronuncia desde el púlpito un total de cerca de 8,280,000 palabras, o unas 270,000 palabras por año; pero ninguna de la frases de un predicador es más consoladora que estas 15 palabras: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso”; las dijo el mismo Salvador, ¡la ganga es real!

Oración:

Señor, te pido que, por medio de tu Palabra, me ofrezcas tu ganga de salvación todos los días de mi vida. Amén.