SALVADOS POR LA GRACIA DE DIOS

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Efesios 2:8,9

“¿Cómo puedo hacer que mi dinero se multiplique?”, esa es siempre una buena pregunta para hacer. “¿Cómo se quitan las manchas de hierba de unos pantalones vaqueros?”, podría dar algunas buenas respuestas. Pero, cuando se trata de la pregunta “¿cómo se llega al cielo?”, no se trata solo de una buena pregunta para hacer, sino una pregunta para la cual hay solo una respuesta.

Pablo resume la respuesta a esa pregunta con la palabra gracia. La gracia de Dios es algo completamente inmerecido, algo que yo no puedo ganar de ninguna manera ni alcanzar; es el don gratuito de Dios. Pablo hace énfasis en esto cuando escribe: “Por gracia ustedes han sido salvados”. No es algo que yo hago, sino algo que hace Dios por mí. Y para que no pierda nada de lo que eso significa, añade: “para que nadie se jacte”. A Dios le pertenece toda la alabanza por mi salvación.

Yo no puedo hablar de la gracia de Dios sin hablar de Cristo. Jesús es la gracia de Dios en persona. Cuando lo veo cargando mis pecados en la cruz, estoy viendo la gracia de Dios; cuando lo veo guardando los mandamientos por mí, veo la gracia de Dios. El regalo que me da Dios de la salvación es gratuito para mí, pero para él tuvo un costo inmenso: la vida perfecta de su Hijo y su muerte inocente fueron el precio. Y hay más aún: mi fe en el Salvador es también un regalo de su gracia. Por medio de la Palabra y el sacramento, su Espíritu Santo cambia mi puño cerrado de incredulidad en la mano de la fe; por medio del regalo de la fe que él me da, conozco la respuesta a la pregunta más importante de la vida. Soy salvo solo por la gracia de Dios en Cristo Jesús.

Oración:

Misericordioso Señor, con humildad te doy gracias por el regalo que me das de la salvación; te pido que me ayudes a llevarlo siempre como un tesoro en mi corazón. Amén.