PAZ REAL

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. Juan 14:27

“Queso real”, decía la pequeña etiqueta en la pizza congelada. Siendo de Wisconsin, el estado lechero de la nación, eso es lo que yo quiero. No obstante, cuando se trata de la paz, supongo que puedo vivir y morir sin queso real, pero no sin paz real.

El mundo usa el término paz con mucha frecuencia. Los miembros de las Naciones Unidas discuten durante largos periodos y a gran costo sobre la paz para todas las naciones. Los candidatos a diversos cargos prometen el fin de la guerra y la certeza de la paz si son elegidos. Hay libros y artículos de revistas que ofrecen paz para la mente y serenidad en la vida. Los anuncios en televisión y periódicos ofrecen la paz para mi bolsillo, mi dolor de cabeza, mi esto y mi aquello.

Cuando Jesús habla de paz, no tiene nada de lo anterior en mente. “Mi paz les doy,” nos dice. En seguida, mis ojos se levantan a su cruz. En él, el crucificado Salvador, tengo la paz real. Es decir, la paz en el verdadero sentido de la palabra, cuando sé que por el pago que hizo Jesús de mis pecados, todo está bien entre Dios y yo. Cuando con la fe que me da Dios, sé que él ha abierto la puerta de entrada al cielo para mí, y ahora me conduce amorosamente a través de la vida a esa puerta. Esa paz sobrepasa todo entendimiento y viene solo de Cristo. Note que eso es lo que dijo. No dijo “les deseo mi paz,” sino “mi paz les doy.”

Queso real: qué bueno, si puedo conseguirlo. Paz real: eso es lo que necesito tener, y se halla solo en Jesús.

Oración:

Señor, por medio de tu Palabra, recuérdame constantemente tu perdón, para que yo tenga paz. Amén.