EL PECADO DE ADIVINACIÓN

Que nadie de ustedes ofrezca en sacrificio a su hijo haciéndolo pasar por el fuego, ni practique la adivinación, ni pretenda predecir el futuro, ni se dedique a la hechicería ni a los encantamientos, ni consulte a los adivinos y a los que invocan a los espíritus, ni consulte a los muertos.

– Deuteronomio 18:10 (DHH)

Faltan tres meses para concluir el presente año. ¿No le gustaría saber lo que le depara el próximo 2019? A una gran parte de la humanidad le interesa mucho conocer el futuro para poder anticiparse con éxito ante cualquier desafío o problema que podrían tener que enfrentar. Sí, desde hace miles de años atrás el ser humano ha indagado acerca de cómo conocer el futuro y no han faltado quienes afirmaron saber cómo obtener tal información, entre ellos los adivinos, los hechiceros, etcétera.

La Palabra de Dios es clara al revelar que Dios prohíbe consultar a cualquiera que pretenda poseer poderes sobrenaturales para acceder a los misterios no revelados en la misma Biblia. Dios demanda a su pueblo la integridad: «Serás íntegro para con Jehovah tu Dios» (Deuteronomio 18:13, RVA). La Palabra hebrea que se ha traducido «íntegro» significa «ser completo». Quienes consultan agoreros solo evidencian que no confían en Dios para su futuro y que confían más en sí mismos y en su propia capacidad de afrontarlo. El Señor quiere que su pueblo confíe solo en él y no en quienes pretenden poseer poderes para ayudarnos.

Confiar en cualquier cosa más que en el único Dios verdadero es un pecado contra el primer mandamiento. Este pecado incluye el escuchar a los falsos profetas y falsos maestros, pues está escrito: «Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan» (Jeremías 14:14-15, RVR1960). «En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres» (Mateo 15:9, RVR1960). Jesús advirtió acerca de personas que usarían su nombre para hacer milagros e incluso profetizar, que al fin irían al fuego eterno por su impenitencia: «Así ha dicho Jehová: “¡Maldito aquel que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová!”» (Jeremías 17:5).

Cristo, como sustituto nuestro, confió totalmente en el Padre, y lo hizo en lugar de nosotros (Juan 5:19,20), también padeció el castigo que merecemos por este nuestro pecado (1 Pedro 3:18). En gratitud vamos a querer confiar en Dios sobre todas las cosas y vamos a querer detestar lo agorero y toda profecía y revelación sobrenatural que no venga de la Biblia.

Oración:

Amado Padre, mediante tus medios de gracia, aumenta mi fe y confianza en ti y guárdame de caer en la tentación de oír a espíritus de error. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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