NUESTRO GRAN DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO

En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

– Tito 2:11-13

¿Por qué Pablo llama a Jesucristo «nuestro gran Dios y Salvador»? Pablo escribe así porque Jesucristo es Dios. Si decimos que el Padre es Dios, que el Hijo es Dios y que el Espíritu Santo es Dios ¿acaso no estamos diciendo que son tres dioses? La respuesta es ¡No! La Biblia enseña que cada uno de los tres es una persona distinta de la otra y que cada uno de ellos es Dios, y sin embargo sostiene que hay un solo Dios. Esto significa que cuando decimos que Dios es eterno, no son tres eternos sino un solo eterno. También significa que no son tres Jehová sino un solo Jehová. No son tres omnipotentes sino un solo omnipotente. ¿Cómo puede ser así? Una ilustración imperfecta la tenemos en el fuego. El fuego alumbra, calienta y arde (consume). Tres realidades distintas pero un solo fuego. No son tres fuegos.

Los cristianos creemos en lo que la Biblia enseña. Muchas veces la Biblia nos enseña el qué de algo, pero no dice nada acerca del cómo. La Biblia nos dice que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios; y sin embargo enseña que no hay varios dioses sino un solo Dios. Eso es el qué. Nosotros nos preguntamos, Pero ¿cómo puede ser así? La Biblia no da más explicaciones, no nos dice el cómo. Nuestro viejo Adán se inquieta y trata de encontrar el cómo mediante razonamientos. Eso hizo Sabelio, quien razonó que el Padre se convirtió en Hijo al encarnarse en el vientre de la virgen María y cuando resucitó se volvió Espíritu Santo. Este razonamiento de Sabelio concluye que Dios primero fue algo que cambió a Padre y después cambió para ser Hijo y finalmente cambió para ser Espíritu Santo. Eso suena muy lógico, pero no es bíblico pues Dios afirma: «Porque yo Jehová no cambio» (Malaquías 3:6).

Nos gustaría saber el cómo de la Trinidad de Dios y la Biblia no lo revela; pero eso no impide creerlo. El Cristo de Sabelio no es el Cristo de la Biblia pues escrito está: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos» (Hebreos 13:8). Creer en un Cristo falso no trae salvación. Nosotros pecamos contra Cristo cada vez que creemos en un Cristo diferente al de la Biblia y por ello merecemos toda la ira de Dios. Pero puesto que Jesucristo es nuestro doble sustituto tenemos paz con Dios y en gratitud vamos a querer creer en el Cristo de la Biblia, gran Dios y Salvador, sujetando nuestra razón a las claras palabras de la Escritura.

Oración:

Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, agradecido por cuanto por tus méritos tengo paz con Dios, te glorifico y adoro junto al Padre y al Espíritu Santo, un solo Dios en tres personas. Amén.