NOMBRES DE AMOR MARAVILLOSO: CONSEJERO ADMIRABLE

Y se le darán estos nombres: Consejero Admirable. Isaías 9:6

Los ilusionados padres preguntan con semanas de anticipación, “¿qué nombre le pondremos al bebé?” Finalmente, eligen un nombre; si acertaron con el nombre apropiado, es otra cuestión. Setecientos años antes del nacimiento del niño Cristo en Belén, Isaías le dio unos nombres, y todos ellos son bellamente apropiados.

En la época de Isaías, el consejero era uno que estaba al lado de otro para darle buenos consejos en todos los asuntos. ¿No es ese un buen nombre para el bebé de Belén? ¿No diríamos que el Cristo de la Navidad es un Consejero más admirable que cualquiera otro? Él no necesita maestros, es en sí mismo la Verdad. No necesita consejeros porque es el Consejero que está por encima de todo consejero. Su consejo nunca falta y siempre es acertado. Les dice a los extraviados: “Tus pecados están perdonados”; les dice a los cansados: “pongan todas sus cargas sobre mí, porque yo los cuido”; a los preocupados, les dice: “¿no se preocupará mucho más por ustedes mi Padre celestial?; a los que lloran les dice; “no se turbe su corazón, crean también en mí”.

Este Jesús ha experimentado mi lucha contra el pecado y contra Satanás, mis dolores y mi muerte; y también algo que yo nunca conoceré: las agonías de los condenados en el infierno. Por eso, el nombre Consejero Admirable se aplica tan acertadamente a él. Jesús no solo aconseja, sino también hace; hizo su obra en la cruz y ahora está listo para ayudarme en cada paso de la vida como mi Consejero Admirable.

Oración:

Señor Jesús, mi Salvador, te pido que estés conmigo como mi Consejero Admirable, para que me guíes en la vida y en la muerte. Amén.