ORO, INCIENSO Y MIRRA

Te llenarás con caravanas de camellos, con dromedarios de Madián y de Efa. Vendrán todos los de Sabá, cargando oro e incienso y proclamando las alabanzas del SEÑOR.

– Isaías 54:10

Desde tiempos muy antiguos los cristianos celebran cada 6 de enero la Epifanía del Señor; recordando su manifestación, primero, al elegido pueblo de Israel y, después, a las naciones gentiles. Mateo nos narra que «Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. […] Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra» (Mt 2:1-11).

Recordamos a estos sabios no judíos como los tres reyes magos. La Biblia no nos dice que hayan sido reyes ni que solo fueran tres. Pero sí nos dice que las ofrendas que llevaron a Jesús para adorarles fueron tres: oro, incienso y mirra.

No sabemos por qué los sabios llevaron esas tres ofrendas y no otras. Pero hay unos aspectos de ellas que tienen significado para nosotros. El oro era el presente característico para ofrecer a un rey. Los sabios mismos dijeron que buscaban al rey de los judíos. El incienso es un presente idóneo para honrar a Dios y ellos fueron claros en decir que habían venido a adorar al niño (Mateo 2:2). La mirra, era una resina aromática utilizada, en el pasado, en perfumería y para embalsamar difuntos y también como anestésico para moribundos y condenados a muerte por suplicio. Hoy nos recuerda la humanidad de nuestro Señor; su perfecta vida obediente y su dolorosa muerte vicaria ofrecida a favor nuestro para nuestra redención. Esta fecha recordamos y celebramos que Cristo se manifestó para nuestro bien y que «Él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo» (1 Timoteo 2:4-6).

Los cristianos del siglo XXI, queremos celebrar, no a los tres reyes magos, sino a Cristo quien se manifestó para nuestra salvación.

Oración:

Según tu palabra, Soberano Señor, ya puedes despedir a tu siervo en paz. Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Amén.