DIOS NO ES UN LADRÓN

Ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Romanos 8:1

A todo pastor le han preguntado sobre esto, y ha tenido que responder. Muchos cristianos en el lecho de enfermo o en una dificultad lo han pensado o lo han dicho. “Dios me está castigando por mi pecado,” es el comentario, o quizás deberíamos decir, la pregunta. Muchas veces el creyente tiene incluso un pecado específico en mente. El cristiano atribulado necesita siempre una respuesta. Quizás también yo he estado en sus zapatos.

¡Cuán grande es mi necesidad de escuchar las palabras de Pablo! “No hay ninguna condenación,” dice con firmeza. Escriba la palabra castigo en lugar de la palabra condenación, y así podrá ver en qué estaba pensando el apóstol. No hay ningún castigo para mí, no hay pecado del que el justo juez me esté acusando o por el que me condene. ¿Puede eso ser así? “Sí,” dice Pablo, “para los que están unidos a Cristo Jesús.” Jesús ha pagado todos mis pecados, y por eso han sido borrados total y completamente. El Espíritu me ha llevado a la fe, y por eso ahora soy completamente santo ante los ojos de Dios, limpio de toda mancha del pecado y vestido con el manto de la justicia de Jesús.

“¿Qué diría usted de alguien que trate cobrar dos veces la misma deuda?” le preguntó el pastor a un cristiano que yacía atribulado por algún pecado, en una cama de hospital.

“Que es un ladrón,” respondió el creyente. “Solo un tramposo trataría de cobrar el doble.”

“Dios no es un ladrón,” le dijo el pastor. “Él ya le cobró a Jesús la deuda por el pecado de usted y aceptó el pago dado. Entonces, ¿cómo podría estar cobrándole a usted otra vez por lo mismo”?

Oración:

Señor, llena mi corazón con la paz que viene de saber que Jesús ha pagado todos mis pecados. Amén.