ACCIÓN DE GRACIAS EN ORACIÓN

Jesús, entonces, tomó los panes en sus manos y oró para dar gracias a Dios. Después, los repartió entre toda la gente, e hizo lo mismo con los pescados. Todos comieron cuanto quisieron.

– Juan 6:11 (Traducción en Lenguaje Actual)

Me acerqué al organizador del evento. Con mi dedo índice señalé sobre el texto que decía: «Horas 10:30 – Pausa para café, 10 minutos» y le dije: «Pasaron los diez minutos y no sirvieron el café. ¿Qué sucedió?»

Nada preocupante, los organizadores querían dar un descanso a los asistentes y en lugar de «pausa para descanso» pensaron que sonaba mejor «pausa para café». ¿Necesita usted hacer pausas en su actividad diaria? Yo, sí. La mayoría usamos esas pausas para comer. Dios quiere que cada vez que comamos le demos gracias puesto que es él quien nos proveyó todo lo que consumimos como alimento, como lo explicó San Pablo: «Dios creó todos los alimentos para que nosotros los comamos y le demos las gracias por ellos. Los creó para todos los que confiamos en él y conocemos la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y podemos comer de todo sin rechazar nada, si le damos las gracias» (1 Timoteo 4:5, TLA).

Nadie da gracias a Dios perfectamente, y muchas veces no lo hacemos antes de comer. Por ese pecado nuestro contra el Segundo Mandamiento Jesucristo sufrió la ira divina en lugar nuestro. Aunque Jesucristo era tan poderoso que podía hacer que los panes y peces se multiplicasen, oró dando gracias por esos alimentos porque reconocía que provenían de Dios; y lo hizo en lugar de nosotros. En gratitud muchos cristianos acostumbran a dar gracias antes de comer diciendo: «Cristo, nuestro pan de vida, ven, bendice esta comida» y después de la comida oran: «Por los dones de tu amor, gracias te damos, Señor».

Martín Lutero, en su «Breve instrucción cristiana» propone que los padres enseñen a sus hijos a dar gracias por los alimentos de esta manera: «Los niños y los criados deben acercarse a la mesa con decencia, y con las manos juntas decir: “Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente”. Después dirán el Padrenuestro y la oración siguiente: “Señor Dios, Padre celestial: Bendícenos y bendice estos tus dones, que de tu gran bondad recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”. De igual forma, después de la comida dirán con decencia y con las manos juntas: “Dad gracias al Señor, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia”».

Oración:

Señor Dios, Padre celestial, te damos gracias por todo lo que nos das, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.