“Y ustedes saben a dónde voy, y saben el camino” (Juan 14:4)

LA GLORIA DE DIOS HA REVELADO EL CAMINO A LA GLORIA 

¿Alguna vez se ha perdido? No me refiero a perderse saliendo del centro comercial al estacionamiento y no poder encontrar el carro, sino simplemente no poder llegar a donde quiere ir sin importar cuánto trate para llegar allí. Tal vez le pasó eso cuando era pequeño y de alguna forma se separó de sus padres. Quizá le pasó a usted recientemente, cuando estaba en un lugar extraño. No es una sensación agradable, ¿verdad? A nadie le gusta sentirse indefenso. ¿Se ha dado cuenta de que es muy fácil reconocer a la gente que anda perdida?

Por naturaleza estamos perdidos; perdidos por completo. A nuestra naturaleza pecaminosa no le gusta aceptar que estamos perdidos y que no podemos encontrar el camino a Dios. Sin embargo, nuestra naturaleza realiza un trabajo minucioso para demostrar que estamos perdidos y separados de Dios. Jesús dijo: “Porque de adentro del corazón humano salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, la soberbia y la insensatez” (Marcos 7:21,22). Es peor. No importa cuánto nos esforcemos, no podemos encontrar el camino a la gracia de Dios por nosotros mismos. Ni siquiera podemos dar vuelta a la derecha para ir por el camino que conduce a Dios. El profeta Isaías lo explica claramente cuando escribe: “Todos nuestros actos de justicia son como un trapo lleno de inmundicia” (Isaías 64:6).

Pero la gracia de Dios lo ha cambiado todo. La gracia de Dios nos ha encontrado; nos ha hecho hijos de Dios. Somos “herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:17) por medio del don de fe en Cristo Jesús. En vez de estar perdidos y destinados al infierno, la gracia de Dios nos ha encontrado y destinado a la gloria. Esa gracia de Dios nos ha mostrado el camino; nos ha mostrado a nuestro Salvador. Él es “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

¿Entonces, por qué querríamos hacer algo que diera la impresión de que todavía estamos perdidos? ¿Por qué descuidaríamos al mismo medio de gracia por el cual fuimos encontrados, el evangelio? ¿Por qué no querríamos pasar el resto de nuestro tiempo en esta tierra agradeciendo, alabando y sirviendo a Dios debido a su gracia asombrosa, que ha revelado el camino a la gloria eterna?

Oración:

Te agradezco, Señor, por tu gracia asombrosa, la cual me llevará a la gloria. Amén.