SU PROMESA ES ETERNA

Si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo. 2 Timoteo 2:13

¿Qué podría hacer? Había puesto el cheque en el bolsillo de mi camisa y lo había olvidado por completo. Mi esposa lo encontró después de que lavó la camisa. El papel estaba doblado y pegado y las letras estaban borrosas, pero la firma seguía siendo legible. Cuando lo llevé al banco, el cajero llamó a la persona que giró el cheque y me dieron mi dinero. Su firma era lo único que importaba. Esa era su promesa de hacer el bien.

Tengo algunas maravillosas promesas de Dios. En el Calvario, cuando su Hijo derramó su sangre por los pecados del mundo, Dios prometió que ese sacrificio contaba también para mí. El día de mi bautismo, cuando Dios escribió mi nombre como un creyente en su libro de la vida, prometió que yo iba a ser hijo suyo. En la cena del Señor, cuando él viene a mí con el mismo cuerpo y la misma sangre que usó para pagar mis pecados en el Calvario, me promete que puedo ir en paz. El día en que cierre mis ojos por última vez, él me promete que va a enviar a sus ángeles para que me lleven al hogar en el cielo. Su cheque por mi salvación es bueno; él lo firmó con su amor.

Por mi necedad, podría olvidar ese cheque; quizás lo ponga en el bolsillo de la camisa de la vida mientras me ocupo de otras cosas que considero más importantes. Quizás llegue a lanzar su cheque al cesto de la basura, pensando que tengo poco en qué usarlo. Pero Dios no anula su cheque; al contrario, quiere que yo me arrepienta y regrese, él viene a mí. Cuando su gracia me lleva de regreso, no tiene que girar un nuevo cheque para mí, su promesa del perdón para mí sigue siendo buena. Después de todo, él la firmó.

Oración:

Señor, te pido que me perdones por mi infidelidad y que me consueles con tu fiel promesa de salvación. Amén.