LA INSTITUCIÓN DEL ESTADO

Pueden comer todos los animales y verduras que quieran. Yo se los doy. Pero hay una cosa que no deben comer: carne con sangre, porque en la sangre está la vida. Yo pediré cuentas a cada hombre y a cada animal de la sangre de cada uno de ustedes. A cada hombre le pediré cuentas de la vida de su prójimo.

“Si alguien mata a un hombre, otro hombre lo matará a él, pues el hombre ha sido creado a imagen de Dios. Pero ustedes, ¡tengan muchos hijos y llenen el mundo con ellos!”

– Génesis 9:3-7 (DHH)

Dios frenó el avance mundial de la violencia con el diluvio, y ocho personas fueron salvadas para comenzar el nuevo mundo. Noé y su familia construirían la nueva humanidad. Dios les bendijo y autorizó para poblar la tierra. También les autorizó poder matar animales para que sirvan de alimento. Pero puso una restricción: tratar la sangre con respeto y no comerla como principio de acción que valora la vida. Este mismo principio, también lo aplica a la vida humana. Dios pedirá cuentas por la vida de una persona que fuera asesinada. ¡Esta es una seria advertencia a la humanidad, contra el pecado de valorar poco la vida!

¿Quién vengaría la vida de la víctima? ¿Algún autoproclamado justiciero? Martín Lutero tiene razón cuando comenta: «En las palabras “por el hombre su sangre será derramada” tenemos la institución del gobierno», pues el apóstol Pablo dice respecto al gobierno: «Pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor» (Romanos 13:4).

Dios estableció el principio del concepto de gobierno civil para frenar la maldad en la sociedad y quiere que nosotros apoyemos su existencia al honrar el gobernó y pagar los impuestos civiles (1 Pedro 2:17; Lucas 20:25; Romanos 13:7), al orar por las autoridades de nuestro país (1 Timoteo 2:1-2) y al obedecer las leyes civiles que no atentan contra la Palabra de Dios. Cuando pecamos contra la autoridad civil nos hacemos merecedores de toda la ira de Dios. Jesucristo, como nuestro sustituto, honró al gobierno y fue a la cruz a pagar nuestro pecado (Mateo 22:19-21). En gratitud vamos a querer honrar, servir y obedecer a las autoridades como representantes de Dios.

Oración:

Señor, concede tu bendición a todos los que están constituidos en autoridad, y dales de tu gracia para que gobiernen según tu beneplácito, defendiendo la justicia y estorbando y castigando la maldad, a fin de que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad e integridad. Amén.

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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