NOMBRES DE AMOR MARAVILLOSO: DIOS FUERTE

Y se le darán estos nombres: . . . Dios fuerte. Isaías 9:6

Cuando miro al bebé en el pesebre, podría no ver en él al Dios fuerte. ¿Ese es el Dios que es mi Roca y mi Fortaleza? Pero, una roca lo podría aplastar muy fácilmente en su indefensión. ¿Ese es el Dios que es mi Escudo y mi Defensor? Pero, él necesita que lo defiendan de todo daño y que lo protejan del frío los brazos de una madre. ¿Es ese el Cuerno de mi salvación, el Dios poderoso que con su poder lanzará por los aires a mis enemigos, el pecado y la muerte? Pero, es solo un bebé que no parece que tenga un poder propio para hacer algo.

Si, por supuesto. Ese bebé es el poderoso Dios que calma las tormentas y sana a los hombres, y veo más su poder cuando con su poderosa Palabra envía al diablo muy lejos en el desierto. Y veo aún más su poder cuando proclama el perdón de los pecados en la cruz, diciendo: “Todo está consumado”. Y veo su poder aún más cuando deja su tumba vacía y me da la seguridad de que “porque yo vivo, tú también vivirás”. Aún más veo su poder cuando me arma para mi batalla diaria contra Satanás, dándome la “espada del Espíritu que es la Palabra de Dios”.

Mis brazos son muy débiles; mis músculos son flácidos. Con el poder que tengo no puedo hacer nada. Pero, cuando Jesús, mi Salvador está a mi lado como el Dios Fuerte, la victoria está siempre al alcance. Con él, puedo enfrentar cualquier enemigo.

Oración:

Señor Jesús, mi Salvador, te pido que estés conmigo como mi Dios Fuerte, para que tenga poder contra todos mis enemigos. Amén.