EL SEÑOR VIENE

Yo estoy por enviar a mi mensajero para que prepare el camino delante de mí. De pronto vendrá a su templo el Señor a quien ustedes buscan. Malaquías 3:1

“¿Será el tío Jaime?”, preguntaron los nietos. Montana está muy lejos. “¿Vendrá con la abuela?”, volvieron a preguntar. Ella ya no se mueve con facilidad, y el clima no ayuda para nada. ¿Y qué pasa con Jesús?, ¿Llegará a mi casa en esta temporada? ¿O, debo preguntar si ha sido invitado?

“Jesús viene”, les dijo Malaquías a los judíos de su tiempo. Eso ocurrió cuatrocientos años antes de que Juan el Bautista, junto al río Jordán viniera a preparar al pueblo para la venida del Salvador. Pero el profeta escribió como si eso estuviera ocurriendo ese día. “De pronto vendrá a su templo el Señor”, dijo Malaquías con regocijo. “El Señor va a estar en medio de su pueblo, antes de lo que ustedes piensan”.

¿Ha notado el nombre que le da Malaquías a Jesús? Dijo que es “el Señor”. El Dios eterno bajaría a la tierra que había creado, para obrar en medio de las criaturas que había hecho, que en pecado se habían apartado de él. Ese es el milagro del pesebre; esa es la verdadera razón de mi alegría. Otros miran al pobre bebé envuelto en pañales, y pierden del significado de la Navidad; solo ven a un hombre, y en realidad no ven nada. Si Jesús fuera solo un ser humano, no habría ningún motivo para celebrar; entonces, podría olvidarme también de la Navidad, o cambiarle el nombre a la estación, para llamarla la “fiesta de lo que sea”. ¿Quién viene en esta estación? El Señor mismo, inclinándose en amor para salvar a pecadores como yo.

Oración:

Amado Salvador, te pido que en esta estación me ayudes a cantar; “Al mundo gozo proclamad, el Señor ha venido a mí”. Amén.