GRACIAS A DIOS POR ESTA NIEVE

¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! Isaías 1:18

A algunas personas les gusta la nieve; al menos la primera nieve del invierno. La reluciente nieve cubre la muerta vegetación de la tierra y todo se ve limpio y puro. Pero cuando sigue cayendo la nieve o aparece en la primavera, comienzan las quejas.

En la tierra de Palestina, situada en la misma latitud sobre el globo terráqueo que el estado de Arizona, la nieve no era muy común. Sólo un versículo de la Biblia menciona la caída de nieve en ese lugar (2 Samuel 23:20), aunque a veces, en el invierno, cubría los picos de las montañas, como lo hace en las afueras de Tucson. Sin embargo, todos los que leían las palabras de Isaías sabían lo que el profeta quería decir: usaba la pureza de la nieve para hacer un contraste de la suciedad del pecado. Aunque nuestros pecados puedan ser rojos como escarlata, son anulados por la blancura como la nieve del perdón que Dios nos ofrece en Cristo.

Le damos gracias a Dios por esta nieve. ¿Cómo podríamos levantarnos y comenzar otro día sin la promesa de su perdón? ¿Cómo podríamos acostarnos cada noche sin la seguridad de que “Aunque fuere como la grana mi transgresión, como la nieve será emblanquecida por tu sangre y tu sufrimiento” (Christian Worship [CW] 304:6)? Más aún; ¿cómo podríamos enfrentar la eternidad, en la que tenemos que ser blancos como la nieve a la vista del juez?

Independientemente de dónde vivamos y de cuántos copos de nieve veamos en cada invierno, nunca llegaremos a tener demasiado de esa nieve.

Oración:

Cúbranos, oh Señor, con el perdón de tu Hijo, para que podamos ser puros ante tus ojos. Amén.