ALGO PARA CANTAR

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra, su santo brazo, ha alcanzado la victoria. Salmo 98:1

«Aprendí una nueva canción en la escuela dominical», dijo la pequeña Laura. «Cántala para escucharla», le pidió el abuelo. Y ella lo hizo; con gran alegría cantó: «Grande gozo hay en mi alma hoy, pues Jesús conmigo está».

Nada puede superar el entusiasmo con el que canta un niño. Para los oídos de Jesús debe sonar muy dulce la alabanza que sale del corazón de un niño. Y nada puede superar la razón por la que Laura estaba cantando: era por causa de Jesús. Le habían enseñado que Jesús la ama; el amor de su Salvador es real para ella; le trajo paz y perdón, algo que también el corazón de un niño puede apreciar. Y el amor de Jesús le daba la seguridad de que él va a cuidar siempre de ella.

Lo que yo necesito es un corazón como el de esa pequeña niña, un corazón como de niño. A veces olvido lo que Jesús ya ha hecho por mí; de manera inconsciente, me esfuerzo por lavar mis pecados, como si yo tuviera que eliminar sus manchas. Miro con preocupación la puerta del cielo en el futuro, como si yo tuviera que abrirla por la fuerza con mis propias obras. En vez de cantar, ando deprimido. Lo que necesito es recordar las cosas maravillosas que mi misericordioso Dios ya ha hecho por mí, que su diestra y su santo brazo han obrado la salvación para mí, en su Hijo, Jesús. Una canción nueva. Eso es lo que necesito y es lo que vendrá cuando me arrodille delante de la cruz de mi Salvador. Entonces, yo también podré cantar en otras áreas de la vida. El que me ha librado de mis pecados, me va a cuidar por siempre.

Oración:

Señor, te pido que me enseñes a cantar con alegría, por causa de tu salvación. Amén.